Conociendo mi Panamá primero
A principios de este año tuve la oportunidad de visitar por primera vez el Parque Nacional de Isla de Coiba y la Reserva Forestal La Yeguada, ambas bajo el cuidado del Ministerio de Ambiente.
Son lugares alejados del bullicio de la ciudad, áreas vírgenes que nos permiten entrar en contacto con la naturaleza y disfrutar de la majestuosidad de sus paisajes. Es importante mencionar que a nuestra llegada fuimos recibidos por las autoridades de ambos lugares, quienes nos informaron qué estaba permitido y qué no; por ser ambas áreas protegidas.
Ellos se esmeraron en brindarnos una atención eficiente, servicial y respetuosa.
Fueron tres días de playa, brisa y mar en el Parque Nacional de Coiba. Este último es el lugar perfecto para quienes buscan hacer un poco de snorkel, buceo o simplemente nadar en aguas vírgenes. También tuvimos la experiencia de ver arrecifes coralinos, delfines, monos aulladores, tortugas y apreciar una variedad de flora y fauna en las tierras insulares.
Solo el paseo en el barco y la majestuosidad de sus paisajes me hablaron de lo bello que es Panamá, mi país, y me permitieron identificarme más con mi trabajo, relacionado con la lucha por el medioambiente y el apoyo a la conservación del patrimonio natural del país.
Muchas personas han pasado por la Asociación Nacional por la Conservación de la Naturaleza (ANCON) en estos últimos 30 años, y lo común en ella ha sido la pasión por el medioambiente y la conservación.
Trabajar en ANCON es una aventura, pero sobre todo una gran responsabilidad. Han sido muchas las batallas a favor de la conservación que se han librado a través de la organización ambientalista que celebra sus 30 años, pero la mayor de ellas es educar a la población sobre la importancia de valorar el ambiente, para lo cual es esencial el apoyo de todos.
