Opinión - 28/2/17 - 12:00 AM

Consejos de Carnaval

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Sin lugar a dudas, cuando estamos en Carnavales, el país entra en pausa de todo lo que es serio para volcarse a la diversión y los excesos, que muchas veces tienen consecuencias insospechadas, pero esa es la realidad de las fiestas de Momo y es mentira que la mentalidad jaranera de nuestro pueblo va a cambiar de un día para otro.

Lo bueno es que en medio de la locura de la diversión hay voces sensatas que claman por la prudencia y cordura, son las voces de los más viejos que saben por experiencia que los excesos a veces se pagan caro.

A esas voces nos sumamos, aunque de repente la orientación caiga en saco roto, pero no por ello debemos dejar de darla.

Los panameños tenemos que recordar que los gastos escolares tocan a la puerta, que es irresponsable gastarse el presupuesto de útiles escolares en guaro y diversión, pero si no nos van hacer caso, por lo menos guarden algo para no regresar limpios el Miércoles de Ceniza.

Se sabe que el panameño es fiestero y chupador, esa es una realidad, pero vean la cantidad de muertes que se han producido en estos días como consecuencia de los accidentes de tránsito en los que la velocidad y embriaguez (dos malas compañías) jugaron un papel determinante.

Y si aun así quieren apostar a la temeridad, sopesen si vale la pena que los pare un tongo, les ponga una boleta y les remolquen el carro con grúa a un corral, a esperar que abra la ATTT para pagar la multa, que les den el paz y salvo para pagar en el corral y poder recuperar su automóvil.

Pelen el ojo con las conquistas fáciles de Carnaval, a los hombres porque los pueden contagiar de una enfermedad de trasmisión sexual y a las mujeres, sobre todo las más jóvenes, porque fácil quedan embarazadas por unas horas de lujuria.

El buen sentido aconseja gozar de estas fiestas, pero con prudencia.

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