Contrastes
Mientras al exdirector del Instituto de Mercadeo Agropecuario (IMA) Rubén Cárdenas, involucrado en un caso de peculado en esa institución, le abren la puerta de la celda (en sentido figurado) mediante una fianza y lo mandan para su casa alegre y campante, a otros los retienen y no hay fianza que valga.
Tal es el caso de Riccardo Francolini y Jayson Pastor, exdirectivos de la Caja de Ahorros (CA), a los cuales no solo les han negado una fianza de excarcelación, sino que a pesar de estar a órdenes de un tribunal de “hábeas corpus”, los mandaron para la cárcel El Renacer.
Es un hecho público y notorio que “Candín” Cárdenas fue, y seguramente aún lo es, allegado al gobierno de Juan Carlos Varela y parte de ese círculo de privilegiados que, a pesar de estar imputados de delitos, tienen un trato especial por parte de ciertas autoridades.
Junto al flamante exdirector del IMA de la actual administración, tenemos el caso del falso médico panameñista Grimaldo Córdoba, cuyo proceso por ejercicio ilegal de la profesión médica ha quedado en una suerte de limbo jurídico.
Qué decir de un exalcalde panameñista que confesó su delito en televisión nacional o de la denominada chica “Gucci”, todos tienen el común denominador de haber sido políticos del poder, caídos momentáneamente en una situación “incómoda”, por decir lo menos.
Los contrastes son obvios. Francolini, Pastor, Gustavo Pérez y otros no son santos de la devoción del actual inquilino de Palacio, por lo que para ellos no hay ni medida cautelar ni libertad caucionada, “¡que se pudran!” parece ser el mensaje que quieren mandar los detentadores del poder al resto del país.
Esta comparación, por contraste, ilustra nítidamente el fenómeno de la llamada justicia selectiva y politizada, en la que si eres amiguito del poder, estás “cool”, como dicen los muchachos, pero si eres crítico y opositor, prepárate que vienen por ti. Qué tristeza.