Opinión - 13/4/15 - 12:00 AM

Contrastes odiosos

Mientras Panamá era foco de atención internacional por efecto de la celebración de la VII Cumbre de las Américas, la zozobra y el enojo se apoderaron de decenas de miles de panameños residentes en el sector oeste de la ciudad, quienes pasaron más de 30 angustiosas horas sin agua.

La situación no es casual ni aislada, ya que los residentes de la flamante décima provincia parecen ser las cenicientas del país, dado que diariamente pasan este calvario de carencias. Si no es la falta de agua, es la falta de fluido eléctrico.

Este es un buen ejemplo del contraste odioso, el Panamá entre carencias y riquezas.

La VII Cumbre de las Américas sirvió de vitrina de las bondades que ofrece nuestro país, como plataforma de servicios logísticos, de comunicación y “hub” tecnológico y económico, pero si se hubiera escarbado un poquito en este barniz de prosperidad, los visitantes se hubieran dado cuenta –si es que no se dieron- que aún hace falta mucho por hacer.

El lema de la cumbre, “Prosperidad con equidad”, debe llegarles a nuestros hermanos de la décima provincia que viven en medio de la más atroz y brutal carencia de dos servicios públicos básicos como lo son agua y electricidad.

Así como se hizo un esfuerzo para que el cónclave resaltara el papel de Panamá como un excelente mediador de conflictos internacionales y diferendos ideológicos entre países como Cuba y Estados Unidos, no perdamos de vista el viejo refrán que dice que no seamos “claridad en la calle y oscuridad en la casa”.

Y seguiremos en esa oscuridad mientras el Gobierno no despierte de su tortuguismo y les meta la mano a problemas como los de nuestros hermanos chorreranos, que necesitan tener luz y agua las 24 horas del día, tal como se prometió en campaña electoral, ¿o era una simple promesa politiquera?