Opinión - 22/11/14 - 11:16 PM

Corrupción

Redacción

La corrupción es inaceptable desde cualquier punto de vista, en cualquier época e independientemente del gobierno en que se produzca. No la aceptamos ni la aceptaremos jamás.

Pero también es inaceptable, que bajo la bandera de la lucha contra la corrupción, se persiga a personas que nada tienen que ver con ella.

En la historia se han dado fenómenos odiosos en que se levantan banderas para reivindicar algún asunto. pero lo que se hace es perseguir a adversarios y encarcelarlos. Triste recuerdo fue la época del Macartismo en EE UU durante la década de los 50 en los que so pretexto de acabar con los comunistas se persiguió, encarceló y exilio a destacados intelectuales.

En nuestro medio, a inicios de la década de los 90 se cometieron algunas injusticias contra panameños de toda condición social y económica, nada más bastaba que un medio lo señalara como “batallonero” o “norieguista”, para que fuera despedido de su trabajo y perseguido judicialmente.

Hoy la palabra corrupción se ha puesto de moda, entre los políticos en el poder, pero ¿por qué no se investiga a los panameñistas que tuvieron cargos de responsabilidad en los 26 meses de alianza ? o es que la corrupción se inició cuando los panameñistas salieron del gobierno?

Es necesario investigar la corrupción, pero con objetividad. Los Fiscales no se pueden dejar llevar por el show mediático y presentarse cuatro altos cargos del Ministerio Público ante la Contraloría, para solicitar una auditoría, diligencia que con un simple oficio era suficiente.

Las investigaciones se deben realizar con base a pruebas e indicios y no que una Fiscal por una llamada telefónica salga corriendo a congelar una cuenta bancaria. Loa agentes de instrucción deben ser serios y responsables y no dejarse arrastrar por el momento y la presión mediática.

De igual modo, es cuestionable que se le monte una especie de operación sicológica a los involucrados amenazando con meter presos a hijos, esposa y hermanos, para tratar de que inculpe a cualquiera, a sabiendas que un sujeto sometido a ese estilo de terror, es capaz de acusar hasta a su madre.

Sin duda que hay que investigar, pero no iniciar una cacería, que hoy muchos aplauden, pero que mañana cuando les toque sus puertas, será muy tarde para reaccionar.