Cuando hacemos demasiado ejercicio
Cuando se habla de ejercicio, los únicos riesgos que podemos llegar a tratar son los de hacer muy poco. Casi no se habla de los riesgos de
Cuando se habla de ejercicio, los únicos riesgos que podemos llegar a tratar son los de hacer muy poco. Casi no se habla de los riesgos de hacer demasiado ejercicio, y no son pocos.Hacer ejercicio, según un artículo del diario The Atlantic, reduce los riesgos de enfermedades crónicas, mejora la salud cardiovascular y alarga nuestra esperanza de vida. La ciencia conoce muy bien cuáles son los mínimos requeridos de ejercicio, pero cuando se habla de los máximos, el límite no es tan claro. Uno de los riesgos es el del llamado “corazón de atleta”. Esto es causado por el aumento de los músculos del corazón debido al ejercicio excesivo, los que crecen de la misma manera que crecen los bíceps y abdominales cuando los ejercitamos. Algunos cardiólogos han comparado el ejercicio con las drogas: una cantidad moderada de ejercicio es buena, pero en pequeñas o muy grandes cantidades es “tóxico”, según informó el doctor Michael Accad, director de una clínica especializada en la enfermedad del corazón de atleta. “Hay evidencias de que las personas con esta condición tienden a tener más complicaciones cardiovasculares en relación con las personas que realizan ejercicio de manera normal”, explicó el doctor. Sin embargo, esto no significa que el ejercicio sea el causante de patologías cardiacas, sino que puede ser un detonante. Un estudio publicado en 2011, en el Journal of Applied Physiology, sugería que entrenar excesivamente durante años podría causar daños como fibrosis o lesiones al músculo del corazón. En este estudio se puso a prueba a los hombres de los equipos británicos de atletismo y de remo. Todos ellos habían entrenado vigorosamente durante toda su vida. La prevalencia de las lesiones en el músculo cardiaco de todos estos hombres estaba muy relacionada con los años dedicados al entrenamiento, la cantidad de maratones y eventos de ultraresistencia en los que habían participado. "La mayoría de los estudios muestran que los atletas tienden a tener mayor longevidad y no demuestran un aumento en la mortalidad a mayor intensidad en el ejercicio”, concluyó.
