Opinión - 09/12/15 - 12:00 AM
Dar
A pesar de que hayan pasado muchos años, todavía recuerdo el impacto que me causó recibir para Navidad 18 botellas de diferentes licores. En esa época era subdirector de un popular noticiero de TV. Me relacionaba con personalidades del gobierno y empresa privada. Aunque a todos los trataba de la mejor manera profesional, esos regalos eran una señal de agradecimiento. Lo que me sorprendió fue la cantidad de licor. Pensé que a lo mejor creían que a todos los periodistas les gusta el guaro. En mi caso solamente lo consumía en forma social.
Me hubiese gustado recibir más útiles que se usan en la labor noticiosa. Me quedé con unas dos botellas y las otras las repartí entre trabajadores manuales de la empresa. Fui muy popular en esas navidades en ese sitio. En este mes de diciembre es imposible evitar hacer regalos... y recibirlos. Lo que uno se imagina que es sencillo, en algunas ocasiones, causa tensiones y gastos que sobrepasan nuestro presupuesto. Recuerdo que una secretaria estaba tensa porque no sabía qué regalarle a su jefe, alguien que “lo tenía todo”.
Aconsejé artesanías para el escritorio, pero esa idea no gustó. He conocido a personas que quisieran irse a otro país en diciembre. Reídos indican que saldría más económico que hacer tantos regalos. Siempre se dan consejos sobre este acto, pero no siempre le hacen caso. Decir que no gaste en regalos la plata que no tiene y quede endeudado es positivo. A veces los regalos indican para algunos el “nivel de estima, amistad, cariño, etc., hacia esa persona”. Conocí una joven que hasta iba a los almacenes a averiguar el precio de sus regalos. Luego comentaba con amistades que “fulano es tacaño, solo gastó...”.
Ciertos ejecutivos designan a su secretaria para que se encarguen de los regalos. No les extrañe que no sepa qué recibió “de él” alguna amistad. Lo peor es el llamado “reciclaje” de regalos. Ud. les envía a otros regalos que no desea guardar. Es muy penoso que quien lo reciba sea la persona que se lo dio a Ud. (¡Trágame tierra!). Otros están indecisos en qué regalar. ¿Debe ser algo necesario en sus actividades? ¿Hay que obsequiar artículos que no sean de uso diario, como planchas, microondas, lavadoras? Es un chiste lo que hizo una dama. Tiró al patio el regalo navideño de su amante esposo: ¡Una vajilla para reemplazar la vieja!
