Opinión - 30/9/14 - 11:20 PM

De la zanahoria al garrote

Redacción

La política de seguridad del Gobierno empezó a hacer agua en menos de un trimestre. La amnistía ofrecida a los pandilleros tuvo como respuesta un aumento en el número de homicidios en agosto y septiembre.

De la zanahoria ofrecida a inicios de julio, se tuvo que pasar al garrote. La Fuerza Pública invadió las cárceles de Panamá y Colón para controlar a las bandas y tratar de incautar las armas de fuego y las punzocortantes que tenían los reos.

El bono y el trabajo prometidos a los pandilleros tuvieron que dar paso a la mano dura frente a la realidad del país.

Ya las autoridades acarician confinar en solitario a los cabecillas de las bandas o establecer un penal en alguna de las islas del país para tratar de incomunicar a los delincuentes más peligrosos.

Tras 24 años de la caída del régimen cuartelario, todo indica que el proceso de resocialización ofrecido por los civiles a los presos ha fracasado. La teoría se estrella con la realidad. Los estudios de organismos europeos sobre la situación carcelaria en Panamá son para un mundo perfecto, pero lo cierto es que en las cárceles no hay angelitos.

Sin duda que todo el que delinque debe tener la opción de reintegrarse a la sociedad, luego de cumplir su pena, pero todavía el Estado no ha logrado encontrar una fórmula efectiva y masiva para ello.

Ahora, la gran salida es asignar a la Policía el control total de la seguridad interna y externa de los penales. Si antes cuando existía un control externo de los uniformados y otro interno de los custodios civiles, se introducían armas, sin duda que la situación no cambiará y dentro de pocos meses se volverá con el mismo problema: presos asesinados a tiros y enfrentamientos a bala dentro de las prisiones.

En la Fuerza Pública hay una cantidad excesiva de comisionados y subcomisionados en labores ociosas; hay que poner a esos oficiales en tres turnos en las principales cárceles de la nación, para tratar de mitigar un problema cuya solución no es fácil para el Gobierno y para el país.