Demandas ante la CIDH
Los abusos y parcialidad de los magistrados del Tribunal Electoral exponen al Estado panameño a demandas ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
Los magistrados Erasmo Pinilla y Eduardo Valdés ignoran sus propios fallos, el Código Electoral y la Constitución para selectivamente entregar credenciales en circuitos impugnados.
Los afectados reconocen que no están ante jueces imparciales, sino frente a funcionarios plegados al poder de turno y, por ende, tendrán que recurrir a instancias externas para lograr una justicia que no esté retorcida.
No se quiere ahora acudir ante un Tribunal Electoral teñido de rampante nepotismo donde los magistrados se reparten las posiciones, tal si fuera un feudo, y que dista mucho de ser el ejemplo de institución que se nos ha vendido.
Si usted separa la paja de los discursos adornados de respeto a la democracia y voluntad popular y los compara con los hechos, descubrirá que no todo lo que brilla es oro.
Los afectados están a la merced de funcionarios que se levantan el fuero cuando le pique la gana, hay que apelar ante ellos mismos, y sus abusivas actuaciones solo pueden ser atacadas con recursos de inconstitucionalidad ante el pleno de la Corte Suprema de Justicia.
Así las cosas, un asunto que debía dirimir internamente el país saldrá a instancias externas en busca de la imparcialidad de la que carece hoy día el Tribunal Electoral, que con sus actuaciones está calentado el ambiente político de un país que debiera estar concentrado en reactivar su ritmo económico que ya viene en declive.
