Opinión - 13/12/16 - 12:00 AM

Derecho de parodia

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Burlarse de las celebridades, políticos y otros aspectos de la cultura y la sociedad es una práctica que se ha elevado a un derecho, el cual hace causa común con otros bienes jurídicamente tutelados, como lo son la libertad de expresión y de prensa.

En materia de Derecho de Autor se reconoce el llamado “derecho de parodia”, que consiste en la deformación, dentro de ciertos límites, de una obra protegida con fines de ironía y burla, sin trasponer lo ilícito o irrespetuoso.

La parodia es una forma de creación artística  para reírnos de un personaje público y al mismo tiempo enviar un mensaje a la sociedad en general.

Es por ello que no debe causar ningún escozor cuando la parodia se dirige hacia algún sujeto conocido, así ocurre en los regímenes democráticos de todo el mundo. Los artistas, caricaturistas, humoristas, escritores deforman intencionalmente algunas acciones de personajes de la política, para reírse de ellos y a la vez mandar un mensaje social.

Es por ello que resulta impropia la intolerancia del presidente Juan Carlos Varela, ante un grupo de artistas que parodiando una canción de dos famosos artistas colombianos, hace críticas a la gestión del gobernante panameñista.

La letra se ha hecho pegajosa en las redes sociales y todo mundo la tararea.

Varela se ha tomado tan en serio la parodia que incluso ha dicho que sus instigadores son los propietarios de un canal de televisión y amenaza a sus directivos con sacarle un video parodiándolos.

La delicada epidermis política del mandatario se la ha sentido irritada por el jocoso musical, cuya letra no hace más que exteriorizar la opinión que tienen los panameños de su gobierno.

Varela lo mejor que puede hacer es tomarlo con humor y no utilizar amenazas ni represalias para evitar esta manifestación artística, total, debe estar tranquilo: es una parodia.