Opinión - 10/9/16 - 12:00 AM

Desabastecimiento

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El problema del desabastecimiento de medicamentos se ha agudizado dramáticamente en los últimos meses, situación que está poniendo en peligro la vida de todos los panameños, sobre todo aquellos que padecen enfermedades crónicas, más que todo personas de la tercera edad que necesitan tomar sus pastillas al día.

Panamá no está sometida a ningún bloqueo económico –que al menos se sepa–, los capitales no huyen como ha sucedido en Cuba y Venezuela, además, el Gobierno asegura que la economía está boyante, ¿entonces por qué no hay medicinas?

El presidente Juan Carlos Varela dizque le llamó la atención al director de la Caja de Seguro Social por la falta de medicinas. Decimos “dizque” utilizando la prosaica palabreja porque, a renglón seguido autorizó la compra directa.

Para un chusco desprevenido, la impresión que da todo esto es que primero se crean crisis y desabastecimientos artificiales y después inventan la solución: la socorrida fórmula de las llamadas compras directas.

Para nadie es un secreto que en estas “compras directas”, los insumos se adquieren muy por encima de su valor, lo que constituye un negocio redondo para los que se benefician, que venden a precio de oro el producto.

Si hay una prueba de la enorme mentira de que la economía “está volando”, como dijera un ministro, tomando como referencia la asistencia a un restaurante de comida mexicana, es la falta de medicamento. Ni Verapamilo, un común antihipertensivo, es posible encontrar.

No señores, la economía no está volando, está en el suelo, arrastrándose y adolorida, al igual que miles de panameños que sufren las consecuencias de la ineficiente y abúlica gestión gubernamental.