Opinión - 21/3/17 - 12:00 AM

Deserción política

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La renuncia, primero, del titular de Gobierno y, ahora, de la de Ambiente, al igual que la de integrantes de juntas directivas en el Banco Nacional y la Caja de Ahorro, no presagia nada bueno para la dirección del Estado, temporalmente en manos del Partido Panameñista con Juan Carlos Varela a la cabeza.

Todo indica que las renuncias se seguirán produciendo, sobre todo por parte de integrantes de la llamada sociedad civil, agrupada en el autodenominado “Movimiento Independiente (Movin), cuyos integrantes al parecer obedecen una línea política de distanciarse para no “quemarse” de la actual gestión, sumida en el descrédito y denuncias de corrupción.

En buenas cuentas, el Gobierno se está quedando sin piso ni techo político, lo que es propio de regímenes que, en vez de gobernar a favor de la sociedad, gobiernan a espalda de esta, en función de intereses políticos y económicos inmediatistas.

Lo anterior ha traído como consecuencia que el propio hermano del mandatario, que ocupa la jefatura del partido oficialista, esté reclamando los puestos y ministerios, en vías de quedar vacantes, para los panameñistas.

Esto nos recuerda las luchas por los llamados “espacios políticos” que -en época no muy lejana- convirtieron al Gobierno en una piñata de los partidos, que nombraban a incapaces y burócratas solo por cumplir compromisos partidarios.

Entre los panameñistas esto no es nuevo, ya que tienen la costumbre de nombrar con base en lealtades y no con base en capacidad y talento. Recordemos en los años 50 cómo su máximo líder designó a una dama casi analfabeta como ministra, solo por ser una ardiente arnulfista.

Ojalá que el Gobierno sea inteligente, y en los dos años y pico que le quedan llenen las vacantes que están produciendo la deserción de los “independientes”, con gente capaz, y no solo porque sean del partido gobernante.

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