Opinión - 30/11/15 - 12:00 AM

Dinero

Dinero

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Ninguno de los dos confiaba en el otro, pero necesitábamos hacer el negocio. Por eso no nos extrañaba que él tuviera un “secretario” con una metralleta. Por mi parte tenía una pistola 9 mm. En la cintura. Casi no hablamos. Fuimos a un rincón que no veían los clientes de la pequeña empresa. Señalé los cheques y la cantidad de dinero. Él hizo el descuento del veinte por ciento y me dio una cifra. Era correcta y la acepté. En silencio recibí el fajo de billetes y di mis cheques. Cada uno se fue por su lado. ¡Esto no es telenovela! Muchos panameños vivimos momentos difíciles durante la dictadura en cuestiones de cobrar los cheques del Gobierno. Nos dolía que desconocidos se quedaran con veinte balboas de cada cien de los sueldos. Pero como se decía, “algo es algo. Eso es mejor que quedarse con nada”. Al intensificarse la lucha contra la dictadura militar panameña, los Estados Unidos restringió la circulación de dólares en Panamá. Los que teníamos ahorros en los bancos del Gobierno, de la noche a la mañana los “congelaron”. Permitían que una pequeña cantidad se sacara por quincena. El asunto se complicaba al cambiar los cheques. Los pagaban con semanas de atraso… Los bancos norteamericanos no los querían. Para ellos eran papel. Aparecieron personas que cambiaban esos cheques. Cobraban comisiones de hasta cuarenta por ciento. Sus nombres iban de boca en boca. Luego surgieron puestos de cambios en supermercados. Un caballero se instalaba en una esquina con su carro lleno de dólares y hacía el negocio en plena calle. Creo que las nuevas generaciones deben conocer detalles negativos de la dictadura. Los panameños no solamente sufrimos muertes, desapariciones, torturas, violaciones carnales, etc. También estuvieron a punto de destruir la economía panameña. Los negocios iban cerrando. La avenida Central y Calidonia se llenaron de letreros sobre esos cierres. El desempleo fue enorme. Nadie invertía en un país hecho un caos en la lucha civilista contra la dictadura militar. Es lamentable que casi nadie haya pagado por los males que causaron a los panameños. Mientras la dictadura se llenaba de armas, miles perdieron sus casas, carros y otras propiedades por no pagarlas. Cantidad de hijos con sus familias fueron a vivir a la casa de los padres, aunque sea en un cuarto. Se hacía un “sopón” en ciertos hogares. Debía calmar el hambre todo el día. En Chiriquí, algunos iban al basurero de las bananeras a buscar fruta que se pudiera comer. Vecinos daban platos de comida a quienes tenían menos que ellos… (Sigue)