Diplomáticos improvisados
Un área de la administración pública donde se observan vicios deleznables y malas prácticas es sin duda el servicio exterior, donde los gobiernos tienen la mala costumbre de nombrar familiares de los jerarcas de turno y allegados políticos, en detrimento de los diplomáticos profesionales.
Luego de la denuncia por nepotismo, en la que se señaló a un ministro por haber nombrado a su cuñada en su despacho ganando un jugoso sueldo, ahora el mismo personaje nos sorprende con el anuncio del nombramiento de su hijo en el cargo de embajador en Israel.
Entonces, ¿para qué existe la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad de Panamá? que gradúa a diplomáticos de carrera, si los políticos lo que hacen es nombrar “diplomáticos a la carrera”, entre familiares y allegados, los que por lo general no cuentan con el conocimiento, experiencia o la preparación para asumir estos cargos.
Hace poco, otro ministro habló de eliminar varias carreras universitarias. Indudablemente, la de Licenciado en Relaciones Internacionales parece encabezar la lista, porque a estos profesionales nadie los nombra en el campo en que estudiaron.
Los gobernantes nombran a familiares, “amiguitos”, “amiguitas”, políticos, candidatos derrotados a los que hay que darle un “hueso”, para que recuperen lo que gastaron en la campaña.
Estos sujetos sin preparación son los que representan a Panamá en el extranjero, ya sabemos de los escándalos que han provocado y el gobierno de Juan Carlos Varela insiste en seguir nombrando gente sin capacidad y conocimientos en el servicio exterior, que se ha convertido en un “premio de consolación” de los derrotados políticos y fuente de desprestigio para el país.
