Dolor
Aunque son pocos los casos, da dolor conocer el abandono que sufren algunos padres, abuelos y tíos de sus parientes. Aquel padre que se esforzó por criar a sus hijos con mucho trabajo siente un gran dolor cuando estos le dan la espalda al envejecer. En un rincón del cuarto, recordará con una sonrisa la felicidad que le daba ver crecer a esos hijos que ya no lo recuerdan. No les extrañe que invente varias excusas para justificar el abandono de su familia…
Aquella pareja de ancianos se daban aliento uno al otro cuando hablaban de sus hijas que estaban en el exterior. De jóvenes se habían casado con extranjeros y se fueron a vivir lejos de Panamá. Treinta años después, unas cartas y una que otra llamada era lo único que sabían de ellas. También daban excusas por el alejamiento de las hijas. Pero sus ojos se llenaban de lágrimas, y estoy seguro de que darían lo que fuera por abrazarlas y verlas una vez más. Cuando se enfermaron, otros familiares tuvieron que atenderlos. Y murieron sin que se cumplieran sus deseos…
A otros padres los llevaron al asilo para que estuvieran atendidos y con personas de su edad. Pero sus hijos nunca tenían tiempo para visitarlos y llevarles aunque fuera una fruta. A pesar de esto, ellos hablaban bien de sus hijos y recordaban momentos alegres que compartieron. Una señora comentaba que sus hijos se ponían de acuerdo para tomar vacaciones en la misma fecha e irse a otros lugares. Ella anhelaba que sus hijos compartieran más tiempo con su madre y la sacaran a pasear. En otro caso, después de años, la hija regresó a Panamá para exigirle que le pusiera todos sus bienes a su nombre. Se fue lo más rápido posible y no le importó la soledad del padre.
A veces hay adultos mayores que sufren las burlas de los nietos. Es criticable que los padres de estos chiquillos no les llamen la atención. Peor son aquellos casos de parientes sinvergüenzas que les quitan gran parte de la jubilación para gastársela en cosas sin importancia. Lamentablemente, hay otros casos de mayores que no reciben la atención de sus parientes, por más esfuerzo que hayan hecho para el bienestar de ellos. Aunque existan leyes que protejan a los adultos mayores, y hasta obliguen a sus parientes a atenderlos, no siempre estos dolorosos casos llegan a las autoridades.
Como dijimos al comienzo, son pocos los casos de hijos que no atienden debidamente a sus padres. Aunque fuera un solo caso, da dolor. (Pregunta el Cholito Mesero: ¿si los taxistas estuvieran armados, disminuirían los asaltos y asesinatos contra ellos?).