Don Bosco
Como es tradicional desde hace muchos años, ayer se celebró la multitudinaria procesión en honor a san Juan Bosco, el “Maestro de la Juventud”. Fuera de Turín, en Italia, de donde es oriundo el santo y desarrolló su fructífera labor, Panamá es uno de los países donde más devotos le siguen.
Sin embargo, resulta cursi y repelente, como sucede todos los años, ver a los políticos “colados” en estas manifestaciones religiosas, ya que no lo hacen con el sano prurito de una creencia, sino con el fin de figurar.
La obra de Don Bosco es continuada a través de la orden de los Hermanos Salesianos, que tiene presencia en Panamá desde hace 100 años, y en todo ese tiempo han venido desarrollando una labor de formación integral de los jóvenes. Justo es reconocer el llamado “Oratorio Festivo”, de donde salieron grandes atletas panameños, una iniciativa salesiana, ni qué decir del colegio Instituto Técnico Don Bosco, donde han egresado brillantes artesanos y profesionales.
Por ello, resulta chocante cómo los políticos sedientos de figuración, en vez de apoyar calladamente con donaciones y aportes a la obra salesiana, solo una vez al año se acuerdan de Don Bosco, y es el día de su procesión, y es nada menos que para disputarles seguidores al santo.
En estos momentos de incertidumbre, en el que los panameños somos golpeados por el alza de la luz, la canasta básica familiar por las nubes, la turbulencia de la persecución y el terrorismo judicial, es necesario que con fe alcemos nuestros ojos al cielo y pidamos a Don Bosco que interceda ante el Altísimo por nuestra pobre y golpeada Panamá, rehén de políticos inescrupulosos.
A los políticos. Basta de usar el sagrado Día de Don Bosco para andar de figureteros, ya el pueblo los conoce y saben qué buscan.
