Opinión - 11/12/16 - 12:00 AM

Eduardo Augustine

Por: José Morales Vásquez Investigador de arte -

La prensa, vienes 24 de Agosto de 1984, Harry Castro Stanziola, publicó: Las tres caras de un pintor.

Se tiene tres rostros cuando se quiere fingir, confundir, despistar y esto no es ni mucho menos, el caso del expositor que nuevamente nos trae.

Este Eduardo, tiene una sola faz que es toda sencillez, modestia, candor y lo que más admiro de él; su infantil ingenuidad.

Lo que sí posee en realidad Augustine, son por lo menos, tres pares de ojos que lo facultan para escudriñar trazos de nuestra vieja y casi desaparecida arquitectura y pedazos también de nuestras miserias y absurdas viviendas, para después con sus innatas cualidades, plasmarlas en evocadoras obras que en esta ocasión reencontramos en esta muestra, en buena hora organizada por el Grupo Arteconsult.

Más importante aún, esos por lo menos tres pares de órganos visuales conservan la magnífica capacidad de maravillarse. Este artista no ha perdido aún esa envidiable facultad que cuanto daríamos para que el resto de nuestros niños también la mantuvieran y no la continúen perdiendo debido a la nociva influencia de tantos falsos progreso material y mal apreciados adelantos de la técnica.

Pero hay más, el pintor no sólo se sigue extasiando con lo que líneas atrás mencionamos. Está él, ahora descubriendo otros motivos de solaz. Captó ya que por esas calles existen otros tipos de edificaciones; las dejaron esas épocas caballerosas, reposadas, silenciosas, tranquilas, corteses y educadas. Las de esa casi desaparecida ciudad de Panamá, cuando era dueño aún de su propia identidad y muy lejanas entonces de su actual transformación en una híbrida y falsa metrópolis carente de personalidad propia.

Captó también, que lo bello está también en esas casa de presencia señorial, de los frutos del esfuerzo individual de los materiales nobles, de los ornamentos, de los detalles finos, y pacientemente elaborados, de la teja, de la cal, el yeso, el estuco, la madera bien tratada, del hierro elegantemente y con gran imaginación torneado, de las plantas, de sus flores colocadas después y cuidadas con todo el amor y el tiempo que entonces para todas las cosas perdurables y verdaderas de la vida, alcanzaba y sobraba.

Se traslada pues ahora nuestro pintor a vivir en la gran ciudad. Que aproveche las variadas y mejores oportunidades que ésta de seguro le brindará. Pero por favor, que no convierta en realidad aquello de los tres rostros. Que se quede con lo que realmente posee.

Que más bien se haga pares de ojos para que siga cautivándose con la belleza de lo auténtico y que siga buscando allí donde esté: escondida, humillada, sonrojada pero siempre presente y triunfante aún cuando casi ya condenada a desaparecer ante tanta superficialidad, adocenamiento y ramplonería que nos asfixia.

La prensa martes 1 de mayo de 1983, publicó que, Augustine y Acosta expondría esa noche en el Hotel Washington de Colón. Alcides Acosta y Eduardo Augustine, exposición organiza por el Instituto Nacional de Cultura dentro del marco de la actual Temporada Artística de Verano 83. En la muestra pictórica se apreciarán las más recientes producciones de los valores de la plástica nacional.

El domingo 29 de mayo de 1983, página 1-E. Aporte cultural de un Banco. Pedro Correa Vásquez, menciona al pintor Eduardo Augustine, junto a otros artistas.

Continúa.

Rescate del Olvido; lamente la perdida física del gran pintor panameño Eduardo Mata de Alba, ocurrido el 6 de diciembre pasado. Paz a su alma.