Opinión - 24/1/16 - 12:00 AM

El agua de mar pa’ los Carnavales

Por: Julio César Caicedo Mendieta Colaborador -

No se me olvidará nunca, aquel día en que panameños de diferentes provincias coincidimos un Martes de Carnaval en medio del Atlántico. Que delicia resultó el jolgorio con chorros de agua del océano disparados con mangueras desde lo alto del crucero. Jamás había escuchado los gritos anhelantes con tanta euforia de ¡agua, agua!...Echen aquí, aquí…y cuando caía la potente cortina fría, el escándalo se resumía en: ¡ueeeeeeee! A continuación les enumeramos algunas de las ventajas de bailar, saltar y tomar cervezas bajo los chorros de agua arriba referidos.

1. Los besitos que uno se roba, créanme son saladitos. 2. Las guapas que gustan de broncearse quedarán si son blancas como la yuca, doraditas como la canela. 3. La buena suerte persigue entonces a los que nunca han ganado premios en nada. 4. Los "salados", aquellos que hacen perder a la selección de fútbol todo el tiempo, esos ya no serán más salados con un solo baño. 5. Las sales marinas, según los médicos que he consultado, contienen muchos beneficios para la piel. Todavía hay tiempo para que las masas que van desde Panamá y Chiriquí pidan a los organizadores del Carnaval tableño que busquen el agua salada en Boca Parita. 6. Los baños marinos son recomendados porque son la solución para una piel perfecta por la cantidad de oligoelementos que proporcionan importantes beneficios para la piel como el sodio y el zinc.

Con esto del agua, yo estoy más preocupado por lo que dicen las autoridades que por la actitud de los ciudadanos. "Qué tal si les digo" que en Panamá no deben asustarnos cuan terroristas como lo hacen las autoridades en cada época seca. En Bahamas, Bonaire y otras islitas turísticas viven el triple de humanos que en Panamá y ellos desde 1928 hierven el agua del mar y obtienen su agua potable. No sé que ganan con torturarnos en vez de arreglar un par de maletas e ir a ver cómo es que hasta los burritos pueden bañarse tranquilos en esas islas en donde añorarían tener un río contaminado como el Matasnillo, o una quebrada loca llamada río Palomo. Miren, muchachos nuevos, apuesto mi quincena de jubilación más lo que gana don Eladio a que las aguas de Boca Parita dan menos rasquiñas que las del avergonzado río La Villa. Aquella vez del crucero, solo una pareja de panameños no salió a la plataforma a bailar y mojarse con agua de mar, el esposo aterrado decía que el tsunami de Japón (que fue en el Pacífico) nos hundiría, averigüé y eran de Monagrillo.