Opinión - 12/2/17 - 12:00 AM

El famoso banquillo mueleculo

Por: Por: Julio César Caicedo Mendieta Colaborador -

Como está el país de enredado y que le da la impresión a uno, que de un momento a otro aquí se va a formar la de San Garabito y volverá a la moda la tuna aquella muy famosa de: Adentro y afuera, adentro es que tiran balas, tiran balas tiran balas, tiran balas por los rincones. Bueno creo que mejor sale, sobre todo para los matrimonios jóvenes de Panamá y que piensan durar mucho tiempo como el mío, la sugerencia que tengan en sus casas seis banquillos mueleculos. Fíjense mi media docena de banquillos están intactos y los tengo hace 50 años por sugerencia del finado Vicente Castillo quién fuera mi tesorero por 12 años en el club de boxeo aficionado El Marañón.

Estos muebles fueron copiados de uno que trajo Don Vicente Castillo de la entonces Ucrania Soviética y Don Vicente me lo regaló recalcándome que este era un banquillo para el minuto de descanso en los combates de boxeo y que me fijara lo fuerte que era, y hasta me sugirió que ordenara hacer varios y que calmara mis constantes quejas contra los amigos que acudían a mi casa y me dañaban los muebles como las sillas de la sala, las del comedor y eventualmente aflojaban los taburetes.

Estos banquillitos son fuertes y las visitas se ven a gusto sobre ellos, aunque por obligación tienen que levantarse cada cinco minutos a sobarse las nalgas porque se les duermen, de allí les viene el nombre de “mueleculo”. Son prácticos para jugar dominó, para sentarse a conversar en el patio, en el portal, frente al televisor por eventos deportivos relevantes. Este es un mueblecito que puede maltratarse y soportar toda clase de travesuras de niños cuyos padres visitantes pueden ver que sus hijos están desarmando un sillón de mimbre y se quedan mudos. Un juego de estos muebles es lo más apto para recibir visitas, sobre todo si quiere que se vayan rápido. Los míos son de teca y de ellos se han construido más de 120 juegos. Se los recomiendo.

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