Opinión - 09/11/14 - 11:10 PM

El grito

Redacción

El Primer Grito de Independencia de La Villa de Los Santos, que hoy conmemoramos los panameños, fue la chispa que encendió la pradera de los anhelos separatistas que latían en el corazón de los istmeños ante el yugo y el despotismo de la corona española.

A la gesta heroica también se le conoce como la Independencia de La Villa de Los Santos, la cual dio inicio a una serie de levantamientos y gritos de villas y poblados interioranos, que finalmente concluyeron con la Independencia de Panamá, el 28 de noviembre de 1821 y su inmediata unión a la gran Colombia, que era el sueño de Simón Bolívar: una sola América, unida.

Tan grande fue esta gesta, que el propio Bolívar llamó a La Villa de Los Santos la "Ciudad Heroica", de allí nace precisamente el nombre de "La Heroica Villa de Los Santos”, como se le conoce actualmente.

Como principal protagonista del heroico grito está la figura de Rufina Alfaro, cuya existencia ha sido discutida por los historiadores, pero que definitivamente vive en el corazón de todos los panameños, como la heroína que encabezó el movimiento al que luego se sumó el resto de los pobladores y finalmente hizo suyo la nación entera.

Al margen del sentimiento abstracto de amor a la patria, los panameños debemos saber que ese grito de insatisfacción, de desacuerdo y de pelea patriótica, fue producto del abuso que venían cometiendo los españoles.

Es por ello que está latente en el alma colectiva nacional, un grito potencial de insatisfacción y protesta que indudablemente se exteriorizará, si siguen dándose la inseguridad ciudadana, el fracaso de la política de reducción del costo de los alimentos, las constantes amenazas a las libertades públicas y otros flagelos políticos y sociales que el actual gobierno ha sido incapaz de combatir.