Opinión - 01/5/15 - 12:00 AM

El límite es la Palabra de Dios

Por: Carlos Singares e Itzel Santos / Siervos del Señor -

Los cristianos estaban fuera de la ley, no adoraban a César, no los mataban por ser cristianos, los masacraban por no endiosar a César, por no negar a Cristo. Tenían un valor que les fue dado por Dios para mirar de frente a las fieras, leones y tigres, que los despedazaron y se pelearon sus despojos en el circo romano durante los 300 años luego de la resurrección de nuestro señor Jesús. Cristianos hombres, mujeres, ancianos, bebés en los brazos de sus madres clamando a Dios, muchos miraron al cielo y vieron al Cordero sacrificado junto al trono de la gracia del Padre y se sintieron felices por la promesa de vida eterna.

El punto de inflexión en el martirologio de millones de cristianos es una vida de compromiso con Cristo. Hay un límite trazado de fidelidad a Cristo que muchos cristianos modernos no conocen o simplemente evitan. Callan y son cómplices del vituperio contra Dios.

Los cristianos deben estar alertas ante las consecuencias de una vida mundana y conformista, acomodada a estos tiempos de engaño humanista, de falsa piedad.

“¿No creen ustedes que si viven una vida sin concesiones, sin importar quién se enoje con ustedes por tomar esa posición, sin importar quién se ofenda con ustedes por no transigir, sin importar cuántos son, si permanecen firmes, Dios los honrará? ¿Creen eso? ¿No creen que si ustedes se enfrentan al pecado y al mal, Dios llenará sus vidas de alegría y felicidad?”, cita de Pr. John MacArthur.

Las promesas de Dios para sus santos incluyen salvación y vida eterna, pero solo si nos arrepentimos y reconocemos a Cristo.

¿Cuántas veces niegan a Cristo al ocultar la verdad, al callar porque la gente no le gusta escuchar la palabra “dura” de la Biblia?

Hermanos, los cristianos estamos obligados a: 2 Timo 4:2: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.