El maíz nuevo de Piedras Blancas
Julio César Caicedo Mendieta
Colaborador
La costumbre en estos villorrios mágicos de La Pintada (Coclé) con respecto al maíz nuevo, es toda una ceremonia muy parecida a como se hacía en los tiempos precolombinos : "tumbando y capando" es decir cuando el grano está a punto de la recolección el grupo familiar se organiza para cosechar y procesar las mazorcas en una tarea que tiene sus pasos, los hombres cortan los surcos establecidos para la ciega y cargan las mazorcas hasta la cocina en donde hay espacio y disciplina para que unos quiten los capullos y desprendan las finas barbas, otros con experiencia cortan los jugosos granos con filosos cuchillos dejando las tuzas desnudas, mientras que el encargado de moler grita: Venga que la máquina tiene hambre. De capullos minuciosamente escogidos se obtienen los forros en donde va a ser depositada la masa preparada por la jefa de la cocina que no quita la mirada de las ollas puestas en el fogón mientras envuelve y amarra los enormes bollos crudos., solo ella sabe cuando el agua está para bollos.
No es lo mismo comer bollos de maíz nuevo, semanas después de cosechadas las mazorcas., que degustarlos en un par de horas después de la vendimia. Todos los años como bollos de maíz nuevo, pero esta vez en Piedras Blancas al probar los bollos del matrimonio de Israel Arrocha y su esposa Virgilia, me sentí como un toro que salva su vida porque le llevaron a tiempo un "surrunao"(hojas tiernas de maíz picado) en medio del sopor de una sequía santeña. ¡Que bollos más ricos! Exclamaron en mi casa y llamaron inmediatamente para dar las gracias.
En casi toda La Pintada se vive una alegría contagiosa, porque el paisaje es dominado por los maizales en fruto, ahora mismo si Ud se dá un paseito por: Las Lomas en potrellano, La madera, Piedras amarillas se dará cuenta, que no fueron en vano las plegarias a DS para que lloviera, porque acá absolutamente todos perdieron la primera zafra que debió darse en agosto, acá no llovió y hasta las quebradas se secaron, pero sirvieron los rezos porque desde setiembre comenzó a llover en serio. Estoy seguro que cuando termine el acopio del maíz nuevo, la cosecha de Virgilia e Israel , será merecedora de una medalla de oro solamente por el sabor de los bollos, está por verse como saldrán las changas, los biñuelos, las torrejitas y los famosos cafongos en una sopa de cabeza de puerco.
