En el Día Universal del Niño
El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó de manera unánime con el voto de los 78 países miembros,
El 20 de noviembre de 1959, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó de manera unánime con el voto de los 78 países miembros, la Declaración de los Derechos del Niño, compuesta por 10 principios que apuntan a que cada niño “pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad”. (Art. 2)
Más allá del trascendental sentido emblemático, esta Declaración carecía de valor legal. Por eso en 1989, precisamente el 20 de noviembre, las Naciones Unidas sancionaron la Convención sobre los Derechos del Niño, el primer instrumento legal que reconoce a los niños como titulares activos de sus propios derechos.
Esta Convención es de carácter obligatorio para los países suscriptores y de hecho es el tratado internacional más ratificado de la historia. En el caso de Panamá, dicha revalidación fue realizada mediante la Ley 15 de 6 de noviembre de 1990.
Al cumplirse 25 años de la Convención y en el marco del Día Universal del Niño, el capítulo local de la Red Global de Religiones a Favor de la Niñez (GNRC) - que forma parte de la tarea del Comité Interreligioso de Panamá – junto con Unicef, convocan al Día Mundial de Oración y Acción por una Niñez sin Violencia.
Esta iniciativa apunta a hacer un llamado de atención a la sociedad toda, y en especial a los medios de comunicación social, para proteger de la violencia a los niños y jóvenes, y destacar a su vez el enorme potencial y las cualidades que ellos poseen.
Uno de los ejes centrales de este esfuerzo pretende desarticular la estigmatización de los jóvenes como fuente de agresión y criminalidad.
Es cierto que algunos jóvenes son generadores de violencia, pero la gran mayoría es víctima de dichos actos, potenciando negativamente la combinación de pobreza y exclusión social y poniendo en riesgo la posibilidad de desarrollarse y lograr su potencial.
Según los datos del censo del 2010, en Panamá, los jóvenes entre 10 y 17 años constituyen el grupo etario más numeroso. Es importante destinar recursos e invertir tiempo y talento para brindarles un espacio físico y social que les permita avanzar de manera positiva por el camino de la vida.
La responsabilidad por su futuro compete a toda la sociedad. La complejidad de la situación actual demanda el involucramiento decidido de cada uno de los actores: El Estado, el sector privado, la sociedad civil, las organizaciones basadas en la fe, etc. Solo el esfuerzo mancomunado podrá hacer realidad nuestra aspiración común de ver a nuestros niños, niñas y adolescentes crecer sin violencia y en un marco que los inspire a hacer realidad sus sueños, a estudiar, a formarse, a construir un hogar y ser ciudadanos de bien para la sociedad.
En el Día Universal del Niño renovemos nuestro compromiso en favor de las niñas, los niños y los jóvenes de nuestro país. Ellos no son el futuro. Son el presente.
El autor es rabino de la Congregación Kol Shearith Israel.
