Escoba
En el salón de Periodismo surgió una discusión intensa. Unos decían en alta voz que no existían. Otros hacían esfuerzos por convencer que sí habían. ¿Qué causó este debate?: el Día de las Brujas, mejor conocido como Halloween. Llegó el momento en que los alumnos me miraron buscando la opinión del profesor. Les dije muy serio que en Panamá sí existían los brujos y brujas. Algunos expresaron en voz alta su desacuerdo con mis palabras.
Como periodista y sociólogo, tenía las pruebas de lo que señalé. Entregué varias páginas de anuncios de brujerías. Haciendo Sociología de la Comunicación, comenzamos ha analizar varias características, la primera fue el sexo. Aunque lo duden, la mayoría son varones. Sobre la edad no tuvimos información, pero se supone que son adultos. En el lugar de procedencia, se notaba que muchos son extranjeros. Los anuncios mostraban figuras de indígenas que no son panameños.
Llamaron la atención los nombres: Reina de los Imposibles, Chamán, Cacique Gitano, Gurú del Amor, Maestro de Maestros, Satanismo, Curandera, etc. Lo que ofrecían nos sorprendió: amarres amorosos, traer a la persona que se fue y ponerla a sus pies… Muchos juraron que sus trabajos eran efectivos hasta en la distancia. El dinero era otro aspecto importante. Estaba ganarse la lotería, recibir una herencia, mejorar su sueldo y otras formas de hacerse rico.
Algunos de ellos resaltaban su relación, los asuntos selváticos. Llegaban a afirmar que el cliente encontraría huacas y entierros de antiguos pueblos de indios. Sobre la manera de pagar, había de todo: efectivo, tarjeta o bienes. Ciertos trabajos costaban unos cien dólares. Varios cobraban consultas y a otros se les pagaba cuando era exitosa la brujería. Los alumnos quedaron convencidos de la existencia de esos personajes en Panamá.
Les advertí que ahora las brujas no usaban escobas “voladoras” (cuidado con estafas y atentados sexuales…).
