Opinión - 17/8/15 - 10:15 PM

Escribir

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

Otra vez decir mi verdad incómodo a algunas personas, y no volví a formar parte de ese comité. No recuerdo cómo logré ser miembro de los organizadores de la Semana del Libro hace muchos años. Mi mente se va por el “túnel del tiempo” y me veo en las ferias del libro que se realizaban en los parques de Santana y Porras. Era una exposición sencilla en la que unas cuantas librerías apoyaban esta actividad. Instalaban pequeños puestos de ventas de libros, varios de ellos viejos, que no se habían vendido por meses. La mayoría de los asistentes eran estudiantes que compraban los libros a bajos precios. En una de las reuniones le dije al comité organizador que no solamente debían vender libros viejos, sino nuevos. Esto no gustó a los dueños de librerías de la época. Y hasta allí llegó mi participación en esa actividad. Los años han pasado y hay que aceptar que las pequeñas y humildes ferias del libro en esos parques han dado origen a una actividad cultural y educativa notable. Aquellos que señalan que en este país no leen se quedan sorprendidos ante los centenares de panameños de todas las edades que acuden a buscar gangas literarias. Los actuales organizadores mejoraron la idea de venta de libros baratos. Ahora hay presentaciones de nuevas obras de panameños y extranjeros, conferencias y charlas de autores también panameños e invitados. El acto se dedica a un país todos los años. Una vez tuve una discusión con un vendedor de libros en esa feria. Al revisar los libros, el señor me preguntó si yo era escritor y le dije que sí. Quiso saber qué obra mía se había ganado el concurso Miró, y le dije que ninguna. Expliqué que era periodista y escribía artículos (columnas) en el diario “Crítica”. Él indicó que eso no era ser escritor, lo que me molestó. Con voz firme dije que un libro que se ganaba el premio Miró de Literatura era leído por pocas personas en un año. Mis artículos periodísticos lo leían miles de personas los tres días de la semana en que son publicados. Seguía aquel pensamiento antiguo de que “escritor es el que escribe”, no importa qué tipo de material haga. En Panamá hay muchas personas que tienen escritos que no publican por lo caro que es esta actividad. El Inac debería promover estas publicaciones, aunque no hayan ganado ningún concurso literario. Le deseamos éxito a la moderna Semana del Libro de este año. Aunque me gustaba caminar por esos parques populares buscando un libro barato que mejorara mi nivel cultural. En eso de escribir, los que deciden si somos o no escritores son los lectores.