Opinión - 03/3/17 - 12:00 AM

Fallas

Por: Milcíades Ortiz Catedrático -

La peor falla ocurrida como consecuencia del temblor del otro día no fue en los sistemas de evacuación de edificios ni falta de conocimientos sobre cómo actuar en estos eventos. Esa falla sucedió en el Hospital Santo Tomás, según me contó un testigo presencial del hecho. Resulta que una joven llegó sufriendo una crisis respiratoria debido a que padece de asma, y el temblor se la agravó. Aunque no lo crean, en lugar de atenderla, le exigieron que llenara unos papeles con nombre, número de cédula, dirección, etc. Otra vez la burocracia afecta la labor de salud.

Quienes la llevaron estaban desesperados. La joven se quejaba que no podía respirar, su rostro se veía "blanco" por la angustia, el nerviosismo era evidente. Me cuentan que ni siquiera un médico joven que estaba allí se dignó a atenderla. Menos lo hicieron las enfermeras y el personal administrativo. Hubo gritos exigiendo la atención inmediata ante la situación angustiosa de la afectada. ¿Respuesta? Llamaron a la seguridad del hospital para que controlara la situación. Fue un miembro de ella quien llevó una silla de ruedas, que aunque sucia sirvió para aliviar algo el momento.

Después de angustiosos minutos la vieron. Salió llorosa la joven porque no quisieron ponerle oxígeno para aliviarla. Allí dijo que tenía un seguro de salud particular. Los samaritanos corrieron con ella a un hospital privado. Antes de llegar vomitó, indicio de que no estaba bien. En ese centro sí la atendieron y la estabilizaron. Entre las otras fallas están que muchas personas no tenían idea de cómo comportarse ante un temblor. En altos edificios se vio a damas con zapatos de tacón en las manos para poder bajar las escaleras. Algunas se hirieron los pies. Hubo gritos histéricos y correderas. No estaban bien señalizadas las rutas de evacuación en edificios.

Incluso cerraron salidas, lo que causó más tensión. Me cuentan que a veces había obstáculos en las escaleras que impedían la movilización de personas. Gente con evidente crisis nerviosa se sentaba a llorar. Una de ellas fue la señora que sufría de asma. Por cierto se llamó al 911 para que la recogiera y llevara al hospital. Nunca se aparecieron, a pesar de haber dicho: "ya vamos para allá". Imagino que había mucho trabajo en ese instante...

En esta ocasión, los edificios altos están mejor construidos que hace 40 años cuando sucedió otro sismo. Pero falta mucho para preparar a las personas ante una situación así. Respecto a la mala atención del Santo Tomás... ¡eso no es noticia! (Pregunta el Cholito: ¿los detenidos muy enfermos tendrán el mismo trato que el MAN?)

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