Opinión - 13/1/16 - 12:00 AM

Fantasmas

Por: Milcíades Ortíz Catedrático -

Cuando me dijeron que el Museo de la Biodiversidad había costado ciento cincuenta millones de balboas, casi me caigo de espaldas. El primer pensamiento fue dirigido a las muchas necesidades que tiene el país y que pudieron arreglarse con esa suma. Pero me llené de orgullo. Me dije que Panamá bien se merecía un Museo del Primer Mundo, construido por uno de los mejores arquitectos del planeta. Los extranjeros deben pagar veintidós balboas para verlo. Los panameños doce y los niños, estudiantes y jubilados seis. Esas entradas no están al alcance del pueblo. Me llené de optimismo y pensé que luego de casi diez años de construcción, ese museo sería "algo fuera de este mundo". Recordé que años atrás se dijo que muchos turistas extranjeros vendrían al país solamente para ver esta maravilla. Comenzamos por conocer cómo se formó Panamá. Se nos habló de cuarenta millones de años atrás. Confieso que mi mente no entiende ese "tarrantantán" de años. Nos mostraron piedras oscuras sacadas de las entrañas de nuestro país para confirmar esto. Luego de ver varias de ellas... ¡todas me parecieron iguales! Una atracción fue ver películas de nuestra flora y fauna. Lo malo era que no había sillas en el pequeño cine. No me atreví a tirarme al piso. Otro adulto mayor también se quedó de pie viendo pajaritos, arrieras y mares. Minutos más tarde estaba cansado y buscaba una silla donde sentarme. Esa comodidad por lo visto no estaba entre los ciento cincuenta millones que costó el Museo... Unos jóvenes muy amables explicaron que cuarenta millones de años atrás Panamá estaba dividida. Hubo movimientos de tierra y apareció el suelo que conocemos (¿?) Se convirtió en un puente para que cantidad de animales salvajes pasaran. Afirmaron que se han encontrado restos de algunos de ellos. Lo que debió ser la sección de mayor impacto visual me pareció un cuarto lleno de fantasmas. Unas veinte figuras "a tamaño natural", enormes, impresionaban... pero no estaban pintadas como eran realmente esos animales. Había monos perezosos gigantes, armadillos enormes, aves asesinas, osos de varios metros, lobos feroces, caballos grandes, zorros, etc. Claro que impresionaban esas figuras. Lo malo es que todas eran "albinas" ¡blancas! traté de imaginarme cómo serían sus colores hace cuarenta millones de años, pero no pude. La gente se tomaba fotos ante esos fantasmas de animales que existieron en una época que no me puedo imaginar. Para mí fueron como fantasmas que no metían miedo por su blancura. Dijeron que faltan dos años para terminar el museo. No me crea y vaya a verlo...