Opinión - 12/1/16 - 12:00 AM

Formalidad de las denuncias

Por: Yadira Roquebert Periodista -

Parado frente a una ventanilla de atención a pacientes, un jubilado le reclama a la funcionaria, una vez que esta le informó que no había reactivos para su laboratorio. En tono alto, el longevo le expresa que él pagó 18 años de cuotas y que no es posible que no se le puedan hacer sus exámenes. Claro que es una situación que molesta, pero no es precisamente la recepcionista la que, después de atender tanto público, tenga que recibir también sus quejas, mientras estas se deben presentar con la formalidad debida a las autoridades competentes para que tomen una decisión. Y así sucede constantemente en mi Panamá, el país de las oportunidades. Los usuarios y público en general que asisten a recibir un servicio, inclusive a comprar un producto, exteriorizan su malestar contra el servidor responsable de atenderlo. Unos en actitud más violenta que otros, pero igual son quejas que al final quedan en el vacío, pues no son presentadas con la formalidad que corresponde y en los canales adecuados. Ante tantas situaciones de esta naturaleza que surgen en el día a día, el usuario se siente afectado, incrédulo, exterioriza su malestar y calla. Quizás en el momento, el individuo expresa muy eufórico que va a denunciar la situación, a través de tal o cual comunicador social, y otras formas de hacer público el hecho que lo aqueja, pero al final se calman los ánimos, no actúa y la vida continúa. Todas las semanas, principalmente los días de sorteos, los compradores de lotería se quejan de la venta condicionada del producto oficial. Que si me lo venden con “one two”, casado, el de arriba con el de abajo, con rifas que los billeteros no pagan, con precio superior al establecido, en fin, mil y una formas, pero muy pocos presentan con la formalidad que se requiere la denuncia que le permita a la institución regente aplicar la medida administrativa que corresponde. Si el público que se siente afectado por un servicio que, a su juicio, no recibe correctamente presentara formalmente su denuncia, sentaría precedentes que con el tiempo lograrían cambios, a la vez que se haría sentir y, por ende, ganaría respeto. Pero este objetivo se logra con la formalidad de las denuncias. ¡Si callas, otorgas; y si perseveras, alcanzas!