Fuga
Cuando alguien colisiona un vehículo y se da a la fuga, comete una acción criminal, porque se trata de un doble delito, porque no sabe la condición en que quedan las otras personas.
Localizar al victimario lleva su tiempo y con las jugarretas que permite la ley impiden el tratamiento del caso de manera expedita.
Los articulados son un misterio y reemplazaron a los “diablos rojos” en las vías y hay casos en el que el cabezote tiene un propietario y el furgón tiene otro dueño.
Ganar el caso a este transporte es un triunfo a medias, cuando te encuentras con propietario reincidente y sabe cómo jugar con la ley.
Estos apelan el caso y de la ATTT al Municipio dura una eternidad.
El fallo de la apelación dura un año, aunque la actual administración intenta disminuir el tiempo.
Mientras no se cree un tribunal superior en la ATTT, que dé punto final a estas acciones, seguirán todos estos criminales del volante en la impunidad.
Se estima que un 80 por ciento de los colisionados por fuga no se resuelven, mientras el deducible y las compañías de seguro terminan cargando con esta irresponsabilidad.
Vemos los testimonios de las víctimas de los accidentes cargando su tragedia y la de los propietarios sin que la justicia castigue a quienes chocan y se dan a la fuga.
