Opinión - 21/1/15 - 12:00 AM

Genios

Por: Milcíades Ortiz / Catedrático -

E l señor se enteró de que tenía tres hijos genios. En la escuela le habían hecho unas pruebas sicológicas y confirmaron este hecho. Sufrió un descontrol. Decidió luchar para conseguir que sus hijos tuvieran una educación especial. Se encontró con obstáculos diversos: Uno de ellos era que no existían en Panamá centros especializados para genios. No pudo conseguir becas para que sus hijos fueran al exterior. Ejerció presión por todos los medios, incluyendo la prensa. Recibió rechazos. En Panamá el sistema educativo no les daba importancia a los genios. En su desesperación llegó a mostrar actitudes negativas que lo afectaron hasta en su trabajo.

Cuando me dijo de su cruzada le di varios consejos técnicos sobre esta situación, pero no los siguió... Pasaron los años y no supimos de él. Meses atrás lo vi y con delicadeza le pregunté sobre sus hijos. Me explicó que no logró el apoyo para ellos. Lo sentí incómodo. Al parecer los muchachos continuaron la vida, su educación, de manera normal. Pensé en este caso el otro día cuando un chico de 10 años me habló de la Teoría del Big-Bang (Gran Explosión) sobre la formación del universo. Frente a mí estaba otro niño genio. Sus padres no podían ocultar el enorme orgullo. En la conversación, el niño indicó que ya tenía ciertos problemas con las maestras y compañeros.

Mi mente se fue por el túnel del tiempo y recordé a otro muchachito genio de 10 años, cuyos padres lo vestían de saco y corbata para distinguirlo del resto. No escondían el orgullo y comentaban las genialidades de su hijo. Ese muchacho no pudo llevar una vida educativa normal. Siempre sabía más que sus educadores, incluyendo universitarios. Le costaba relacionarse con personas de su edad. Años después no había terminado ninguna carrera universitaria y le era difícil mantener un empleo. En la mayoría de los países no saben atender a los genios de corta edad. Aquí en Panamá, se dispuso un colegio secundario para alumnos con un promedio superior a cuatro.

Pero no fue exitoso. Incluso violaba la Constitución porque permitía discriminación escolar. En la Universidad de Panamá conocí casos de alumnos cuadro de honor que no querían homenajes para no ser mal vistos por sus compañeros. Algunas jóvenes no conseguían novios y otros muchachos despreciaban a las enamoradas. Para mí, genio es poder sobrevivir en esta sociedad de una forma honrada.