Genios de la planificación
Con tantas carencias en materia de salud, seguridad, empleo y educación, por mencionar algunos rubros, el gobierno de Juan Carlos Varela lanza la peregrina idea de gastarse la friolera de $37.7 millones en la “rehabilitación” del parque Omar.
El anuncio de la millonaria licitación encendió las alarmas ciudadanas y diversos sectores han cuestionado lo inoportuno e inútil de semejante gasto, frente a otros problemas del pueblo que reclaman una atención prioritaria por parte de las autoridades.
El parque Omar fue objeto de mejoras notables durante la administración anterior, pero de esas mejoras no queda nada. Por un lado debido al revanchismo de las actuales administradores del sitio y, por otro, por la ausencia de un mantenimiento sostenido.
Aún está fresca en la memoria de los panameños, que las nuevas autoridades, lo primero que hicieron al llegar fue arrancar las placas conmemorativas de los remodelaciones hechas por el despacho de la primera dama Marta Linares de Martinelli.
La excusa que dieron en su momento era que había que evitar el “culto a la personalidad”, en un mezquino intento de regatearle méritos a esa gestión que tanto hizo por ese parque.
Dejaron caer el mantenimiento de este sitio, único en la ciudad, donde las clases populares pueden gozar del contacto con la naturaleza, pare venir ahora lanza en ristre, a decir que hay que gastar semejante millonada en el mantenimiento del pulmón natural.
No hay medicinas en la Caja de Seguro Social (CSS), a los educadores aún se les adeudas sus quincenas, las escuelas están vueltas leña y tantos otros problemas que requieren una inversión, para que los “genios” gubernamentales estén pensando en remodelaciones.
Lo más triste es que las modificaciones consisten en echarle más cemento a la infraestructura, restándole áreas verdes.
Claro que hay que mejorar el parque, pero a través de una gestión de administrativa inteligente, un trabajo de mantenimiento efectivo y permanente y con personal capaz; en vez de botar el dinero, que bien puede servir para resolver necesidades sociales realmente apremiantes, como las que tienen que ver son salud y educación de los panameños.
