Opinión - 10/10/14 - 11:50 PM

Golpe de Estado

Redacción

Un día como hoy, hace 46 años, un grupo de militares de la entonces Guardia Nacional dio un golpe de Estado contra el gobierno constitucional del presidente Arnulfo Arias. Los hechos que motivaron la asonada cuartelaria fueron la descomposición social y política de la nación, luego de unas elecciones en las que se dijo de todo a todos.

Los movimientos populares, dirigidos por grupos extremistas, se tomaban las calles, dentro del marco de una creciente desconfianza pública ante las instituciones formales.

Un año antes, en 1967, la Asamblea de Diputados había intentando juzgar al entonces presidente Marco Robles, defendido por la Guardia Nacional, que se fue convirtiendo paulatinamente en árbitro de la política nacional.

Las consecuencias jurídicas, políticas y sociales de ese golpe militar siguen gravitando sobre la sociedad panameña: el astronómico endeudamiento público, los crímenes políticos atribuidos a los militares golpistas y la invasión del 20 de diciembre de 1989, cuyo trauma aún padecemos.

Hoy, los dimes y diretes de la clase política en general, la falta de credibilidad de las instituciones, los problemas económicos y sociales sin resolver parecen ser el caldo de cultivo para que otras fuerzas emerjan y pongan en jaque al conjunto de la sociedad.

En la calle se comenta “cuidado con un Chávez”, en evidente alusión a la crisis venezolana de hace 20 años que desembocó en el surgimiento de un régimen populista y de corte izquierdista que lideró el difunto militar.

Y es que las masas de muchos países se hastiaron de los políticos de la democracia y fueron a buscar recetas exóticas que han resultado peor que el mal que pretendieron acabar.

Hoy 11 de octubre de 2014, 46 años después del golpe, los políticos deben reflexionar y rectificar el rumbo, de lo contrario, las masas irredentas no dudarán en buscar a otros actores políticos que les den respuestas a sus problemas y tal vez el remedio sea peor que la enfermedad.