Grupos juveniles y Cristo
Cuando la Iglesia experimentó el Pentecostés, cuando la fuerza y el poder del Espíritu Santo transformaron a la Iglesia y rompieron la mediocridad y la cobardía de los apóstoles, cuando el Espíritu Santo quemó el miedo de los apóstoles y los llenó de la fuerza y el poder de Dios, se lanzaron a predicar. El Espíritu de Dios hizo el milagro de que hablaran sin miedo, y la gente les entendió en sus diferentes lenguas. El Espíritu Santo transformó a los apóstoles, llenándolos de valentía y poder para predicar. Así empezó la Iglesia a convertir almas, a fundar comunidades y a hacer que Jesucristo fuera conocido y amado por muchísima gente.
La fuerza del Espíritu Santo arrolló, rompió las cadenas e hizo de los hombres tímidos y cobardes, hombres auténticos que se atrevieron a lanzarse a predicar, y cambiaron los ambientes y las circunstancias. Gracias a los apóstoles, el evangelio comenzó a ser conocido en el mundo, nacieron y proliferaron las comunidades y comenzaron a florecer los carismas. Hombres y mujeres se lanzaron a predicar y a conquistar el mundo, pero las tinieblas empezaron a perseguirlos. Por ser de Cristo, miles y miles de hombres y mujeres murieron como mártires en los primeros cuatro siglos de la Iglesia. Pedro murió crucificado en Roma y Pablo fue decapitado. Pero la Iglesia siguió adelante porque el Espíritu Santo, en un continuo Pentecostés, llenaba el corazón de la gente y los convertía en gente valiente y decidida. Y el martirio de esta gente se convirtió en semilla de nuevos cristianos.
Eso es lo que la Iglesia quiere con los grupos juveniles, que se conviertan en semilla y permitan florecer más cristianismo. Queremos que cada grupo se convierta en auténtico faro de luz que ilumine el ambiente. Ustedes, muchachos y muchachas, tienen una palabra, una respuesta.
Los grupos juveniles deben aplicar las características de los primeros cristianos para que sean verdaderamente de Cristo. Ellos acudían asiduamente a escuchar las enseñanzas de los apóstoles que predicaban el evangelio, la buena noticia. Es fundamental que en el grupo juvenil se estudie la Biblia, para entender lo que dice Jesús. Los primeros cristianos convivían, y esto también debe ser una práctica del grupo juvenil, para conocer bien quién es el hermano y cómo es, para que el grupo se integre más.
