‘¡Guapa!, camina por la sombra
Como "quita gracia" nombraría yo al anteproyecto de ley 177 de la diputada Ana Matilde Gómez, que supuestamente previene, prohíbe y sanciona el hostigamiento, acoso callejero, acoso sexual, acecho, favoritismo y racismo en todos ámbitos (para todo eso ya existen leyes fuertes) y pareciera que a la señora no le gustan los piropos de ninguna clase y como no hay cosas más importantes, recurre a "porque no juego yo, me llevo mi pelota". De aprobarse este antojo así como se han aprobado otros, será otra de las leyes en nuestro país que la gente de a pie con sentido común señala como "caballo muerto en la carretera", porque jamás se cumplen. Esto confirma que algunos omnívoros, cuando llegan al poder, se deshumanizan y son diferentes a nosotros en muchos aspectos.
La cara de teléfono ocupado que ha desarrollado la señora Ana Matilde desde que llegó a la 5 de Mayo me imagino que impide a más de cuatro subdesarrollados de este país darle los buenos días sin temor a una demanda. Gracias a Dios, ni usted ni yo, que somos ancianos respetuosos, no estaremos disfrutando por mucho tiempo de las bellezas materiales, espirituales y naturales de Panamá, allá la juventud si por culpa de "excelsitudes" como la diputada se convierta Panamá en un pueblo frígido, robótico y aburrido. Afortunadamente, mis cálculos me revelan que faltarían tres hecatombes nucleares como las de Hiroshima y Nagasaki para que los gallos en el planeta Tierra no "cocoreen" a las gallinas ni los hombres y las mujeres alaben o piensen en burlarse cuando se les antoje.
La Biblia tiene piropos bonísimos. ¡En Proverbios hay muchos! Yo fui campeón buscando versículos en la Biblia a los diez años de edad, recuerdo la década de 1960 cuando comenzaron a llegar los primeros gringos entecos y perfumados a evangelizar las montañas capireñas. Fue por la variedad de carpas de "salvacuatro" que descubrí el hielo, la Biblia y los riquísimos dulces de la zona. Los gringos le daban a uno doble "kollaid", helado y dulce con tal de quedar entre los primeros… ¡Qué rico! Por el hambre de aquellos tiempos, yo recitaba de memoria lo que sin lugar a dudas eran piropos: "Amante cierva y graciosa gacela; que tus senos te satisfagan en todo tiempo, que tu amor te embriague para siempre"… Y había otro en Proverbios muy bueno: "Tus dos pechos como gemelos de gacela, que se apacientan entre lirios". Tantas cosas que podría hacer el Legislativo además de lo que le exige el estatuto. Como recorrer tres veces al año las escuelas públicas para evaluar, además de la infraestructura, los nidos de palomas, roedores, murciélagos y otras plagas, ya que ni los padres de familia, los maestros o los comunitarios lo hacen por la jaula de virulí donde permanecen encerrados sus pensamientos por el populismo descarado. Cambiar las leyes para que las mineras y otros macroexplotadores que abusan del país, de nuestra biodiversidad, doblegan y estafan a nuestros obreros no lo hagan. Apiadarse de la población que ahora demanda licor en barrios, montañas y costas. Los minisúper acabaron con las cantinas, ahora el pueblo liba sediento debajo de los palos de mango y mamón, sentados en sus raíces y orinándose en sus troncos. Ya no florecen piropos, en cambio, sí la deserción escolar y el alcoholismo con sus consecuencias de muerte, inseguridad y destrucción familiar. Señora Matilde, no nos prive a los incultos, que somos la mayoría, del punto de sal de las torrejitas de maíz nuevo.
