Opinión - 30/9/14 - 01:05 AM

‘Hombres estúpidos que... cometen adulterio’

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que “descargó su conciencia” en nuestro sitio www.conciencia.net. “Mi caso es el común de hombres estúpidos

Hermano Pablo

En este mensaje tratamos el caso de un hombre que “descargó su conciencia” en nuestro sitio www.conciencia.net.

“Mi caso es el común de hombres estúpidos que... cometen adulterio. En ese tiempo mi hijo tenía cinco meses de nacido, y tuve relaciones con una compañera de trabajo, que quedó embarazada. Mi esposa me echó de la casa, pero al poco tiempo regresé. Ella me dijo después que no podía perdonarme y... en estos meses los pleitos se han vuelto cada vez más violentos verbalmente...”.

Este es el consejo que le dimos:

“Estimado amigo:

Tiene razón al decir que es como otros hombres que se han metido en semejante situación. Y francamente a usted no le queda ninguna opción que sea mejor que la de ellos...

Nos llama la atención que usted ni siquiera mencione al hijo que procreó a raíz del adulterio. No pide consejo en cuanto a cómo ser un buen padre para ese hijo... Y no manifiesta usted ninguna preocupación por los sentimientos de la otra mujer, ni los de su esposa ni los de su hijo legítimo.

Lo que sí parece interesarle es cómo encontrar la vía más fácil para deshacerse de sus propios problemas, ¡mientras que los problemas emocionales que sufren los demás son los de menos importancia para usted! Esto es prueba del egoísmo por el que se encuentra ahora en semejante situación. Usted hizo lo que le dio la gana en ese momento con su compañera de trabajo, sin pensar siquiera en los sentimientos de nadie más ni en las consecuencias de su conducta.

El apóstol Pablo enseñó que “cada uno debe velar no solo por sus propios intereses, sino también por los intereses de los demás”.

¡Acepte la responsabilidad de su conducta! Resuelva que va a esforzarse por dar el sustento económico y el buen ejemplo que necesitan sus dos hijos. Si tiene que ir a la cárcel, entonces aproveche el tiempo de presidio para que aprenda a ser un mejor hombre y un buen padre. Comience a pensar en lo que más les conviene a sus hijos y no en lo que más le conviene a usted”.