¡Huecos y cinismo!
Los recientes cuestionamientos ciudadanos de los que fue objeto el titular de Obras Públicas (MOP) Ramón Arosemena, quien aseguró que "nunca había caído" en uno de los tantos huecos en las calles citadinas, reveló una supina ignorancia del funcionario en los asuntos propios de su cartera ministerial.
El MOP es el llamado a darle mantenimiento a las vías públicas, y si el máximo jefe de esa institución no se percata del pésimo estado de las calles, que son su responsabilidad, entonces no está haciendo bien su trabajo y debería renunciar al cargo.
Los huecos son el calvario de miles de conductores, que diariamente caen en ellos, dañando sus vehículos, lo que les representa gastos y más gastos en reparaciones. Esta es una realidad inocultable, por lo que los dichos de Arosemena, además de revelar ignorancia o ineptitud profesional, constituyen un insulto a la inteligencia de los panameños.
Consideramos que la gestión pública en general debe estar orientada a la satisfacción de las necesidades de la sociedad y no justificar acciones u omisiones deleznables. Los altos cargos deben entender que son servidores públicos y como tal se deben a los contribuyentes, que con sus impuestos le pagan el salario.
Ojalá que el resto de los altos cargos gubernamentales se miren en el espejo de Arosemena, que ha quedado en la picota pública con toda clase de adjetivos, y entiendan que su función es trabajar por la comunidad y que un funcionario debe tener como norte el servir y no servirse del cargo. Por suerte al final de su lamentable expresión y aunque demasiado tarde, el hombre entendió lo desafortunados que fueron sus comentarios.
Por su parte, a Varela ya le quedan prácticamente dos años de gobierno y a estas alturas de gestión, lo del titular del MOP es algo que no debía suceder. Ya su gobierno se hace viejo y lo que debería es hacer gala de eficiencia.