Indios
Desde hace sesenta años he tenido conocimiento, contactos y estudios sobre los indígenas (originarios) de Panamá y Latinoamérica. En los cincuenta me llamaba la atención el “hermano anaí” (kuna o guna como se designa hoy) de unos primos. No entendía cómo sus padres lo entregaron para sirviente de mis tíos, a cambio de que lo mandaran a la escuela. Esto también ocurría con niñas. Al terminar la primaria, los padres se lo llevaban a su isla. Así lograban educación para sus hijos en la capital.
En los años sesenta en la Universidad hice amistad con varios kunas. Sus ideas de izquierda los hicieron tratar de disminuir el poder de los sáhilas (caciques), pero no pudieron. Me enteré de un ataque con armas de fuego a un empresario extranjero que hizo un hotel. Ante el tiro que recibió en una pierna, decidió dejar su propiedad a los indígenas. A finales de esos años, al estudiar Sociología en Chile, me pintaron un mal panorama de la “problemática” de los indios. Estudiosos señalaban que los países con gran población de originarios… no tenían mucho desarrollo. Ejemplos eran Bolivia, Perú, Guatemala y Ecuador.
Se decía que ellos sufrían todavía el “trauma de la conquista”. Por eso no se integraban a la sociedad y eran una carga social. En aquella época me enteré de que algunos políticos colonenses (y de otras provincias) negociaban con los caciques (dinero) para conseguir voto “de la tribu”. Al trabajar en los setenta del siglo pasado en la Reforma Agraria, el experto indigenista ingeniero Absalón Chávez me ilustró sobre la manera de ser de esos panameños. Luego como periodista, el nutricionista Dr. Culberto Parillón me informó que nueve de cada diez niños menores de cinco años de las comarcas… ¡sufría de desnutrición!
Tuve el honor de viajar a hacer un reportaje de TV con el camarógrafo Rogelio Martínez a la isla de Tupile. Registré la pobreza, el papel destacado de las mujeres, el cariño por los niños… hasta el contrabando con colombianos cuyos barcos traían mercancía que no llegaba del Gobierno panameño. (Luego el intendente me ofreció otra visita a San Blas para conocer “realidades” del funcionamiento de la comarca. Tienen sus propias leyes y castigos rudos como “el cepo”, pegar con ortigas (hasta una maestra lo sufrió después). Y cobraban impuestos. Era como un país dentro de otro.
Ahora en Bolivia y Perú se han elegido presidentes indígenas. La economía mejoró en Ecuador y Guatemala, etc. Para muchos Gobiernos era más fácil encerrar a los indígenas en comarcas, sin darles apoyo para su modernización. A veces las mismas autoridades locales lo aprobaban para seguir con su poder…
