Opinión - 25/1/16 - 01:15 AM
‘Infiel a mi esposo en mi mente’
En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio www.conciencia.net:
«Tengo cinco años de casada. Mi esposo y yo somos profesionales, pero nunca hemos podido conseguir trabajo en nuestra área. Me siento decepcionada de mi esposo porque es como [pasivo y] no sale con nada. Él es muy bueno, amoroso, me ayuda mucho en la casa, pero no consigue trabajo; se da por vencido muy rápido. Yo proyectaba para esta fecha ya tener mis hijos, un carro, una casa y los dos con buenos trabajos, pero no es así. No hemos tenido los hijos por esperar que él consiga trabajo porque yo soy la que trabaja y no alcanza para mucho...
»Me siento atraída por un joven... que tiene todo lo que yo he querido... Tiene un buen trabajo, es diligente. Él no lo sabe, mucho menos mi esposo. Me siento mal por eso. Le he sido infiel a mi esposo en mi mente».
Este es el consejo que le dio mi esposa:
»Estimada amiga:
»Hagan usted y su esposo un presupuesto estricto que les permita ahorrar dinero de sus entradas. Múdense a una vivienda más pequeña, niéguense determinadas actividades de entretenimiento y decidan cómo ahorrar dinero en el consumo de alimentos. Tienen que estar dispuestos a sacrificarse si de veras quieren tener los medios económicos para tener un niño. Haga todo lo que pueda para mostrarle a su esposo que está dispuesta a hacer lo necesario para tener una familia. A medida que él vea lo dispuesta que usted está para sacrificarse a fin de obtener lo más importante, tal vez adquiera la motivación que necesita para aceptar algún trabajo, aunque no sea lo que quiera o para lo que se haya preparado...
»Pídale a Dios que le ayude a afrontar el resentimiento y lo que lamenta, no sea que se gane la antipatía emocional de su esposo. Pídale también a Dios que la perdone por lo que usted ha descrito como infidelidad en la mente y por los demás pecados que usted ha cometido.
»Reconozca que la fantasía que ha cultivado en cuanto al joven no es más que una fantasía poco realista de lo que pudiera parecer una manera fácil de resolver los problemas económicos que afronta. Aléjese de cualquier situación en la que tuviera que interactuar con él y no le cuente a nadie acerca de esa fantasía. Dios no nos juzga por haber sido tentados, pero sí nos hace rendir cuentas si caemos en la tentación. Asegúrese de huir de ese peligro».
