Opinión - 09/10/14 - 12:30 AM

Infiernillo político

BBueno, bueno, la violencia criminal, los sádicos asesinatos y torturas, la inseguridad en las calles, incluso en las viviendas, y las cárceles convertidas en centro de operaciones

Ramón Jiménez Vélez

BBueno, bueno, la violencia criminal, los sádicos asesinatos y torturas, la inseguridad en las calles, incluso en las viviendas, y las cárceles convertidas en centro de operaciones delincuenciales, además de evidenciar una absoluta corrupción, mantiene alarmada la comunidad.

Por cierto que la balacera pública en la cárcel colonense y el posterior descubrimiento de arsenales, drogas y todo tipo de comodidades en el penal, demostró sin lugar a dudas que el hampa le ganó el terreno a la autoridad.

De paso la gente busca responsables en los actuales funcionarios, sin acreditar el origen de esta crítica situación.

Cuando después de 20 años de régimen militar, la invasión norteamericana destruyó el aparato de seguridad y dejó la cuidad en manos de los saqueadores, el revanchismo fanático que no debía tenerse con un estamento que los protegiera del hampa hasta entonces sometidos por los cuarteles y el cancaneo del estribillo de que podía vivirse con una policía “de pito y tolete” además de denigrarlos vistiéndolos de boyscouts, les dijeron a los ciudadanos que no le hiciesen caso y por añadidura les hicieron sujeto de responsabilidad criminal en la práctica de sus funciones.

El hampa, que estaba en acecho de lo sucedido, en un país donde se controlaba la venta y consumo de estupefacientes que deberían solo transitar hasta otros mercados y se pagaban en efectivo, con el pago en drogas vino la creación de las bandas traficantes y “tumbe” de las mismas para el consumo local.

Los agentes de la policía “de pito y tolete” no se exponen ante el armamentismo de los delincuentes y el hampa hizo, entonces, si un país secuestrado por el narcotráfico como antes bautizaban al controlado por los cuarteles.

Para colmo de males, exigieron que el jefe policial debía ser un civil sin autoridad sobre los subordinados y de escaso conocimiento de los mecanismos de seguridad.

Todo fue aumentando lo que hoy en día observamos temerosos, con una Fuerza Pública que, a exigencias norteamericanas tiene la capacidad de enfrentar el narcotráfico (Senafront y Senan) que lleva la droga al exterior, pero sin los mecanismos y la contundencia para seguridad interna de los ciudadanos.

Eso obliga a que se busque ahora, ante la duda de volver a despertar nuevos temores de militarización, la mejor manera de darle a la policía los mecanismos para garantizar la vida y bienes de los panameños.

El fabulista español Samaniego escribió: El dolor ni los ayeres remedian el mal futuro.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.