Infiernillo Político
Ramón Jiménez Velez Analista Política Bueno, bueno en el denominado mes de la patria debemos meditar si los panameños querremos, 111 años después de instaurar
Ramón Jiménez Velez
Analista Política
Bueno, bueno en el denominado mes de la patria debemos meditar si los panameños querremos, 111 años después de instaurar la república, solo un territorio o construir una nación.
Por cierto que como tormenta le caímos a una joven norteamericana, nacida y criada en ese país y que solo conoce, tal vez, a Panamá por las referencias de su padre panameño, pero radicado por años en Estados Unidos, quien no pudo completar los versos del himno nacional, que quizás no la había cantado antes, durante una pelea de un panameño y la execramos al punto de hastío decir que el púgil fue por ello que perdió el combate.
De paso salimos muchos a defender y justificar a la cantautora panameña, que en un homenaje a compositor nacional en Estados Unidos, canto una versión suya del himno nacional, llegando al punto que el alcalde capitalino, presente en el acto, dijo haber llorado de emoción al escucharlo, cuando debe ser un defensor del símbolo patrio.
El amor a la patria de un artista, un cantautor por ejemplo, se lleva en el alma como el caso de Rubén Blades que lo plasmó en su canción patria, que es casi un himno al sentir nacional, pero jamás se atrevió "salsear" el himno del país.
Los símbolos patrios son la referencia que nos hacemos de la nación, y, por ejemplo, en poesía esta la icónica patria del bardo nacional Miró que desafortunadamente, no conocía la bailaron del INAC, quien, según el criterio de algunos, podría rumbear el himno, como una demostración de cariño nacional
O en el arte pictórico, por ejemplo, podría usar el emblema patrio de feria surrealista, o utilizarlo en ropa interior.
Así, por ejemplo, en desfiles patrios, las bandas escolares, luciendo ropa interior de la bandera, podrían ir tocando el himno en ritmo reguesero mientras la batuteras, en minifalda y con pantaloncillos de la bandera bailar mostrándole a los espectadores donde reside el orgullo patrio.
O tal vez, como espectáculo nacionalista y folclórico, en las presentaciones en el extranjero, tocar el himno en ritmo de punto y las polleras y montunas ir vestidos de la bandera panameña.
En política, no prohibiríamos el uso de los colores de la bandera en los partidos que, además, podrían llevar de fondo el emblema nacional y el nombre del partido sobrepuesto.
El filósofo francés, Ernesto Renán, escribió: una nación la constituye poseer, en común grandes cosas en el pasado y la voluntad de hacer obras en el futuro.
Bueno eso es todo por hoy, pero tranquilos que mañana habrá más.
