Infiernillo político
B ueno, bueno, la justicia tan proclamada en nuestro país parece no estar siendo aplicada correctamente, con desconocimiento, si no, violación de la Constitución que con mucho afán reclaman las autoridades.
Por cierto que, pese a no estipularlo en la ley el tipo de pena que se acusa a dos exfuncionarios: un exjefe policial y un exdirector de seguridad fueron remitidos a la cárcel como medida cautelar y lo mantienen ahí, pese a un recurso de “habeas corpus” interpuesto en su defensa.
De paso, los magistrados de la Corte Suprema de Justicia en pleno, y a pesar de existir un proyecto declarando ilegal la detención de ambos, lo ignoraron y dejaron para el próximo Pleno. Con lo cual ambos continúan detenidos.
Sin embargo, el artículo 23 de la Constitución Nacional, a la cual los magistrados deben interpretar, establece recursos de “habeas corpus” es un trámite con procedimiento sumario y con prelación sobre otros casos pendientes y su trámite, no puede ser suspendido por razones de horas o días inhábiles. Es un hecho que a desconocer el precepto constitucional y posponer el trámite de “habeas corpus”, el más alto tribunal de justicia “guardián de la Constitución” simple y llanamente la violó.
Esto sin tomar en cuenta que el Ministerio Público y en este caso la nueva procuradora, que antes del cargo fue encargada del aparato de seguridad del Estado, el cual algunos consideran ente represor del Estado, los deja detenidos, aun contra lo que dispone la ley.
En ese sentido está la Dirección de Corrección, a la cual le corresponde la administración de los penales.
Se denunció que no se dejaba los alimentos ni los medicamentos requeridos para ambos detenidos; uno de ellos, diabético (que requiere alimentos y medicamentos adecuados) y el otro, hipertenso.
El artículo 30 de la Constitución dice que no habrá pena de muerte y no permitir el medicamento o atención médica de detenidos, es una acción que puede conducir al desenlace fatal.
El artículo 28 establece que en el sistema penitenciario se prohíbe medidas que lesione la dignidad física, mental o moral de los detenidos, algo que, aparentemente se soslaya.
El escritor y pensador estadounidense Henry Thoreau planteó: bajo un gobierno que aprisiona injustamente el verdadero lugar para un hombre justo es también una prisión.
