Infiernillo político
Bueno, bueno, la huelga de operadores del metrobús, que obligó al Gobierno a dar plazo a la empresa para cumplir con sus obligaciones, fue clara evidencia del
Bueno, bueno, la huelga de operadores del metrobús, que obligó al Gobierno a dar plazo a la empresa para cumplir con sus obligaciones, fue clara evidencia del grave problema de movilización que hay en el distrito capital y la inseguridad de los peatones frente a los automovilistas.
Por cierto que el multimillonario negocio de las agencias de autos pone diariamente 100 nuevos vehículos a las mismas calles, produciendo los tranques y el acaparamiento de todo espacio por los vehículos desplazando a los de a pie.
De paso, los casi inexistentes agentes de tránsito y autoridades, más preocupados por buscarles estacionamiento donde sea a los carros, aumenta vertiginosamente la desgracia de ser un peatón.
Por ejemplo, en la concurrida Vía Argentina, amén de autorizar todo tipo de negocio (bares, puestos de ventas de comida) en cualquier zaguán o acera, hizo que el tránsito colocara en las bocacalles unos estacionamientos que, a falta de policías, y por los “bien cuida’os”, han hecho que a cada rato tranquen los accesos a las vías laterales.
Además, como forma de “agilizar” el tráfico, convierten calles en una sola vía o viceversa, simple y llanamente lo que logran es crear nuevos estacionamientos a ambas aceras e incluso sobre ellas.
Por supuesto que si tu garaje está en la vía, probablemente te lo bloquean para estacionarse.
Todo ello obligando al caminante a lanzarse a la calle para torear los vehículos en marcha.
Esa es otra. Si cruzas una calle y vienen los autos a lo lejos, pero a toda velocidad no la disminuyen, sino que suenan el claxon para alentarte a que corras o te pasan por encima.
Igual si van saliendo de un garaje, o de una bocacalle, mejor sigas el eslogan de la lotería: sálvese quien pueda.
Por supuesto, si va a recoger basura o dejar carga, tú eres quien debe lanzarse a la calle, pues para su comodidad ellos se trepan en la acera.
No es difícil ver autos estacionados bajo un letrero de prohibido estacionarse, o estacionados en los lugares reservados para discapacitados, aunque no haya ninguno en el vehículo.
Fuera de todas las vicisitudes del día a pie en las calles, está el sufrimiento de trasladarse de algún lugar a otro en autobús.
Algo que te alivia es el metro, el cual ha sobrepasado las expectativas por ser más rápido, eficiente y seguro y por el cual será recordado Ricardo Martinelli.
Bien lo dijo el poeta latino Propencio Sexto: Aprenda cada quien a andar por el camino que más le convenga.
Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.
