Opinión - 16/4/15 - 12:00 AM

Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez / Analista Político -

Bueno, bueno, concluyó la cumbre presidencial y surge todo un abanico de análisis sobre la misma, principalmente con el estrechón de manos de Raúl Castro y Barack Obama que trató de desdibujar la clara división ideológica proyectada en los planteamientos de los mandatarios ¿o no?

Por cierto, pese a su discurso conciliador (con la chequera abierta para Centroamérica, al mejor estilo taiwanés), el mandatario norteamericano alcanzó a la delegación cubana y aprovechó que Castro lo exoneró de toda culpa, refiriéndose a él como un hombre honesto por su origen humilde, para tender el puente de revertir el bloqueo, las sanciones y la calificación de país promotor del terrorismo, cosa que cumplió a su regreso al Norte solicitándoselo al Congreso.

Castro logró así un triunfo al reconocerse su condición de Estado soberano y Obama, limpiar el infructuoso lastre de cincuenta años perdidos frente a un pequeño país rebelde.

La realidad es que la cumbre comprobó la alienación mediática, con los medios manipulando la información, ¿o sí?

La seguridad estadounidense mantuvo escondido a su presidente (¿quería matarlo alguien aquí?) al punto de ingresarlo al evento por la cocina, mientras los hijos de la cocinera, Maduro y Evo Morales, se mostraban públicamente, uno comiendo pescado en El Chorrillo y el otro jugando fútbol contra Suntracs.

Hablando de Maduro, cuando entraba a Atlapa, un grupo de venezolanas que llenan los lujosos edificios del área salió a sonar pailas. Ese efecto de verlas en las torres hizo que el che Oppenheimer dijera que el crecimiento económico del país se hiciera con dinero venezolano.

Por cierto, le cayó “tutti le mundo” encima, pero aquí estaban las chamas exhibiendo opulencia, ¿o no?

A la que sí ningunearon los medios fue a la Cumbre de los Pueblos. Total, eran indios, ¿o no?

Pero la empresarial tuvo a los cocotudos del “bille” en una región de mayor desigualdad aún que África.

La empresarial tuvo su cobertura casi de crónica roja. Cómo se les ocurrió llevar al ex-CIA de bahía de Cochinos y del asesinato del “Che”.

Como colofón, se quedó a la espera de declaración conjunta porque no hubo consenso. ¡Y hablan del exilio de conciliación y unidad!

Además, las conclusiones dormitaron en la OEA.

El escritor y estadista francés Alexis de Tockeville escribió: más que ideas, a los hombres los separan los intereses.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos, que el próximo jueves habrá más.