Infiernillo político
Bueno, bueno, las cosas en el Gobierno no están sucediendo tan exitosamente como en apariencia reflejan los medios, que no escarban en las tensas relaciones y enfrentamientos a lo interno de la administración Varela y las deficiencias e incapacidades al más alto nivel.
Por cierto, al mejor estilo de la omertá siciliana se encubren las hondas diferencias entre la vicepresidenta y canciller con varias importantes figuras gubernamentales, ¿o no?
De paso, los problemas surgidos por su incapacidad en el manejo de la cumbre presidencial, que quiso conducir en forma absoluta, ha sido debidamente silenciada, hablándose, en cambio, de un supuesto éxito, ¿o sí?
Las pugnas alcanzaron tal nivel que incluso se habló de que, una vez concluida la cumbre, retomaría la vida privada, aunque, aparentemente, se ha negado a ello.
Incluso el alboroto causado por la vocera presidencial, sin maquillaje, despeinada, histérica, gritando por el supuesto agravio a un camarógrafo por un seguridad venezolano, permitió desviar la atención al desastre organizativo cumbrero, ¿o sí?
Algunas delegaciones no enfrentaron problemas, pero otras, como la colombiana, sufrieron, aunque el asunto ha quedado ubicado solo en el enfado de la representante diplomática de ese país, ¿o sí?
Resulta que los mandatarios hospedados en el hotel Riu, como el colombiano, se vieron afectados.
En ese lugar estaban reunidos los más adinerados empresarios del mundo ancho y ajeno, como diría es peruano Ciro Alegría.
Entonces la seguridad allí era férrea.
Más importantes eran los millonarios que los mandatarios.
Así que es que, por razones de seguridad y para que pudiesen transitar sin problemas, al presidente y al canciller colombianos se les colocaron cintillos en la mano, como si estuviera en cualquier discoteca, ¿o no?
Eso enfureció a la embajadora, que rechazó lo que consideró un ultraje al presidente y a su canciller.
Por supuesto que el hecho fue de inmediato silenciado para que el evento siguiera siendo presentado como exitoso, deformando la realidad.
El estadista y poeta Solón de Atenas, uno de los siete sabios de Grecia, sentenció: “Sírvete de lo aparente como indicio de lo inaparente”.
Bueno, es todo por hoy, pero tranquilos, que el próximo jueves habrá más.
