Opinión - 17/12/15 - 12:00 AM

Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez Analista Político -

Bueno, bueno, mientras en Panamá se proyectaba en los canales televisivos una teletón rellena con policías y artistas nacionales al coincidir con la teletón mexicana acaparadora de figuras de renombre en la farándula, las Naciones Unidas se pronunciaban reprochando ese tipo de actividad en la que declaraba, se expone a las personas discapacitadas. Por cierto, que eso me recuerda aquella macabra novela en la que el padre de un deforme lo rodeaba en su mansión de otros seres deformes para darle la impresión de normalidad, o el final de la Silla de Águila con su monólogo mental de la criatura producto de la otrora mortal talidomida. De paso, dos personas de mi mayor consideración expresaron su rechazo a ver la televisión promoviendo la morbosa fascinación hacia el detalle y exposición de los discapacitados. Personalmente he tenido mis reservas sobre esa tendencia malsana a inspirarse en la deformidad para experimentar una compasión como instrumento de solidaridad. Resaltar lo repulsivo y disforme de las criaturas con discapacidades que la afean no es, precisamente, un acto de compasión, sino tal vez, un intento subyacente de sentirse afortunadamente diferente, ¿o sí? Las asociaciones en defensa de los discapacitados no se pronuncian sobre lo que puede considerarse exhibicionismo de la tragedia personal, lo que lógicamente, viola la intimidad de los afectados y sus tan reclamados derechos humanos, ¿o no? Nadie se ha preguntado cuál es el sentimiento interior, profundo, de los discapacitados expuestos a la morbosa indiscreción de quienes siguen alentando estas presentaciones denigrantes. Es como si abriéramos las salas de los hospitales donde yacen los enfermos más impresionantes y lo utilizáramos para solicitar aportes económicos. Concretamente, estamos comercializando la desgracia humana, lo cual es un primer paso hacia la deshumanización, ¿o no? ¿O es que deseamos hacer natural la adversidad?, ¿o no? Las Naciones Unidas han dado su andabonazo a las llamadas teletones como exhibicionismo de la desdicha ajena dramatizando el infortunio mediáticamente, sin ulterior análisis del real impacto causado en los espectadores. Para rematar, después de presentar las truculentas escenas de los discapacitados, inmediatamente se salta a lo cómico o la música de moda, como diciendo: olvídense de lo malo y alégrense ustedes de estar sanos y vivos. De acuerdo con el escritor inglés Aldus Leonard Huxley, la cualidad de la conducta moral varía en razón inversa a número de seres humanos involucrados. Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.