Opinión - 24/12/15 - 12:00 AM

Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez Analista Político -

Bueno, bueno, hoy es Nochebuena y mañana Navidad (que en latín significa día del nacimiento, o sea el advenimiento de Jesús, el salvador del mundo). Por cierto, los evangelios no establecen la fecha del nacimiento de Jesús que solo fue inscrito en el calendario eclesiástico en el año 336 en Roma, como la cristianización de la pagana fiesta del sol celebrada por los romanos en el solsticio de invierno. De paso al salir en el calendario filocaliano fue con dos objetos: borrar el recuerdo a la fiesta pagana sol invictus y proclamar a Jesús como el sol Justiania. El evangelio según Lucas (a quien la tradición señala como autor del tercer evangelio) un médico compañero de Pablo, habla de la anunciación o sea el mensaje de Gabriel (que en hebreo es hombre de Dios) quien le comunica será madre de Jesús diciendo: Dios te salve María (en hebreo es Myriam) llena eres de gracia, el señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre (lo cual luego se transforma, con un añadido en oración mariana). Lucas escribe que Gabriel le dice a María: El espíritu santo vendrá hacia ti. Jesús en hebreo es Yeshua que quiere decir Dios salvador. El 25 de diciembre, establecido como Navidad, es reconocido por el mundo cristiano al punto de que, en tiempos de guerra, enmudecían los cañeros como tributo a quien predicó la paz y el amor, defendiendo a los oprimidos y a los desamparados, cambiando el tono de Dios guerrero de los hebreos que les conmina a aniquilar a sus enemigos. Pero los evangelios no son, definitivamente, una biografía de Jesús (hay un lapso que no registra) sino más bien una reseña de sus enseñanzas, y de lo que oyeran los evangelistas, sobre sus acciones y milagros. Si bien los judíos admiten la historia de Jesús, no la reconocen como el Mesías prometido y el Islam lo ve como un profeta precursor de Mahoma, y el Corán lo llama servidor de Dios, aunque niega haber aceptado más allá de ser un hombre santo. En este día de alabanzas, dedicado a Dios y olvidados de odios y rencores, es preciso recordar al evangelista Lucas en aquello de: en la tierra paz para los hombres (objeto) de la buena voluntad. Bueno eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.