Opinión - 19/11/16 - 12:00 AM

Infiernillo político

Por: Ramón Jiménez Vélez Analista político -

Bueno, bueno, vivimos el famoso Mes de la Patria, entre el nacionalismo, que es un apego a la nación exaltando sus virtudes (estoy orgulloso de ser parte de esta gran nación), y el patriotismo, que es un amor a la Patria, sin importar si es grande o pequeña.

Por cierto, que vivimos un patriotismo vinculado a dos conceptos: erradicar la jurisdicción foránea que patria el país en día y ser los dueños absolutos del Canal.

De paso comprende estas dos etapas hemos caído en el criterio de no importarnos el país y según un “promundi beneficio” con un criterio globalizado de volver a la dependencia foránea.

Así vemos cómo nuestros recursos (ante en manos panameñas) ya se han externalizado y seguimos eludiendo; sin embargo, las prácticas internacionales, pese a quienes califican de “lavadores de activos”.

Por ejemplo, en el caso del lío de los papeles de Fonseca, un vividor que se ríe de nosotros bajo el amparo palaciego, lleva sus andanzas un premio Nobel y un experto anticorrupción, nos toldan de todo ante la faz del mundo.

Como contrapartida, integramos una comisión de panameños que rinde un informe, el cual de hecho es tachado por los foráneos que renovación a la misma por considerar que no era imparcial.

¿A quién le va creer la comunidad internacional?

Los panameños de la comisión van a quedar muy mal ¿o sí?

Pero los famosos desfiles patrios, la tónica no fue diferente.

Así mismo los estudiantes marchando en caricatura de paso de ganzo germánico. El nuestro parecía más bien un paso entre “antimata cucaracha” y lo peor, unos se arrodillaron al palacio palaciego.

Pero lo simpático fue la rumba que llevaron unos estudiantes muy llenos de “amor patrio” (o de patio).

El asunto explosivo es la detención de un oficial supercondecorado (incluso por el propio presidente y superreconocido), detenido cuando rastreaba una operación encubierta de una droga cuando le cayeron encima otros tongos y lo arrestaron. Pero nadie ha dicho de quién es la droga. Incluso largan del país a una agente de la DEA gringa que era el enlace del oficial detenido. El rancho arde.

Incluso la cancillera Chavela la mala se monstruoseó con una periodista paisa que la entrevistaba y la presionaba por la investigación de los papeles de Fonseca (no el cantante paisa, sino el protegido de palacio). Se le salió el cobre o no.

El escritor argentino Jorge Luis Borges sentenció: lo que más admiro de lo demás es la ironía, la capacidad de verse de lejos y no tomarse en serio.

Bueno, eso es todo por hoy, pero tranquilos que el próximo jueves habrá más.