Opinión - 05/9/16 - 12:00 AM

Inmoral jubilación

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Contrario a lo establecido en normas constitucionales, que señalan que todos somos iguales ante la ley y que no habrá fueros ni privilegios personales, el presidente Juan Carlos Varela, emitió un decreto que permite a los militares que trabajan en el Órgano Ejecutivo, jubilarse con un sueldo de $7,000.

La decisión es escandalosa, tomando en cuenta que por ley el tope máximo de la jubilación para el resto de los panameños es de $2,500.

Sin duda alguna, la motivación para la cuestionable medida es de índole política, ya que lo que busca es asegurarse la lealtad y la servidumbre de las cabezas de fuerza militar, quienes poco a poco, animados por el mandatario, ganan beligerancia en la vida institucional del país.

La historia nacional destaca que los policías, devenidos luego en militares, en virtud de mecenazgos y patrocinios del poder civil, se fueron convirtiendo paulatinamente en árbitros de la vida política nacional, hasta que el 11 de octubre de 1968 se quitaron la careta y entronizaron una dictadura militar que gobernó a Panamá por 21 años.

Varela debe entender que la Constitución Política, en su artículo 310, es clara al señalar: “La República de Panamá no tendrá ejército”, y así mismo, el espíritu constitucional proscribe los privilegios a fuerzas de claro corte militar, encaminados a hacerlos cómplices de posturas autoritarias y antidemocráticas, como las desarrolladas por la actual administración contra los opositores políticos a quienes persigue y encarcela.

La medida, al entrañar una violación constitucional, sin duda será demandada ante la Corte Suprema de Justicia, quien deberá en un ejercicio jurídico profundo determinar cómo la interpretación de una ley, a través de decreto de gabinete, hecha por Varela, concluye con la enrevesada decisión.

Habiendo tantas necesidades en hospitales, escuelas y problemas como el desempleo, el alto costo de la vida, la inseguridad ciudadana, es cuestionable que el mandatario piense por conveniencia política comprar su sueño y tranquilidad, llenando los bolsillos de militares devenidos en ministros y altos directores.