Insólito
A ninguna persona mínimamente sensata se le ocurriría expulsar al constitucionalista y catedrático universitario Miguel Antonio Bernal de la Universidad de Panamá, mucho menos a través de la vergonzosa participación de una guardia de seguridad, que intentó impedirle el paso, a pesar de un recurso legal interpuesto que suspende la acción privativa en su contra.
Para hablar de la lucha por la democracia que ha desarrollado Bernal, debemos remontarnos 40 años hacia el pasado, periodo durante el cual se enfrentó a la dictadura militar, a la presencia de refugiados de dudosa reputación, y ahora a la situación irregular por la que atraviesa la Universidad de Panamá, entre muchas otras.
El catedrático logró notoriedad internacional cuando llevó a cabo una protesta contra la presencia en Panamá del entonces “shah” de Irán, Mohamed Reza Pahlevi, y fue duramente reprimido.
A esto deben agregarse dos exilios, uno durante la época de Omar Torrijos y el otro en la de Manuel Antonio Noriega.
De igual manera, y como consecuencia de su constante lucha por la democracia, le fue revocada su licencia de comentarista y, ante esta situación, terminó haciendo su programa Alternativa con un megáfono en la escuela República de Venezuela.
Durante la dictadura de Noriega, la cancillería le bloqueó los viajes a las actividades de organizaciones internacionales, además se le trató de sacar de la universidad. Incluso, hubo un atentado en su contra.
Muchos de estos ataques contra Bernal eran solicitados por civiles afectos al régimen militar. Sin embargo, jamás lograron que flaqueara su voluntad.
Lo insólito de todo es que sus enemigos le han expulsado de la primera casa de estudios, algo que no pudieron hacer los militares, en contra de un ciudadano que pudo haber llegado a la Presidencia de la República.
