Interpretación de la Escritura
El interpretar la Escritura por cuenta propia ha llevado a la proliferación de miles de grupos religiosos, cada uno afirmando poseer su correcta interpretación.
La Biblia nos previene primero de no tomar sus pasajes e interpretarlos libremente. “Pero ante todo, tened presente que ninguna profecía de la Escritura puede interpretarse por cuenta propia, porque nunca profecía alguna ha venido por voluntad humana, sino que hombres movidos por el Espíritu Santo, han hablado de parte de Dios” (2 Pedro 1,20-21).
Pero si no se puede interpretar por cuenta propia entonces… ¿Cómo la leo? Muy sencillo se puede leer e interpretar pero sabiendo que esa interpretación puede estar equivocada.
Para evitar eso Jesús dejó a los apóstoles como sus legítimos intérpretes y después a sus legítimos sucesores que son los obispos de la Iglesia.
Por eso seguir la interpretación de la Iglesia es seguir a Cristo, escucharla a ella es escuchar a Cristo tal como apreciamos en los siguientes pasajes: “Quien a ustedes escucha, a mí me escucha; y quien a ustedes rechaza a mi me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado” (Lucas 10,16). “Si los desoyere, comunícalo a la Iglesia y si a la Iglesia desoye, sea para ti como gentil o publicano” (Mateo 18,17). San Pablo confirma que la Iglesia es columna y fundamento de la verdad: “...la Iglesia del Dios vivo, columna y fundamento de la verdad” (1 Timoteo 3,15).
El Catecismo de la Iglesia Católica lo expresa de la siguiente manera: 119… “Todo lo dicho sobre la interpretación de la Escritura queda sometido al juicio definitivo de la Iglesia, que recibió de Dios el encargo y el oficio de conservar e interpretar la Palabra de Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica).
